Se recrudece el debate interno en Teherán sobre el acuerdo alcanzado con Trump
Las continuas agresiones bélicas y económicas sufridas por irán durante las últimas décadas y las dos guerras lanzadas por Israel y Estados Unidos con Irán durante el último año ha propiciado que algunos expertos políticos iraníes se hayan opuesto al memorándum de entendimiento con Estados Unidos, calificándolo de error estratégico. Para este grupo conservador, situado a la derecha del actual gobierno, si Irán no lograr construir una disuasión creíble frente a Estados Unidos no logrará estabilizar una solución pacífica y duradera en la región, exponiendo su vulnerabilidad a nuevos ataques y agresiones estadounidenses e israelíes
La noche antes de que se firmara por primera vez digitalmente el memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán el pasado 15 de junio, cientos de manifestantes se reunieron en las calles de Teherán para denunciar el acuerdo. Los manifestantes, concentrados frente al Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, enarbolaban pancartas en las que exigían la reanudación de la guerra, llegando incluso a tachar personalmente a los principales negociadores del memorando de entendimiento, esto es, al ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Aragchi, y al presidente del Parlamento, Mohammed Bagher Qalibaf, de «capituladores» ante los enemigos del país. A pesar del consenso general a favor del acuerdo, que fue firmado por separado por el presidente Donald Trump en Versalles y por el presidente iraní Masoud Pezeshkian en Teherán el miércoles 17 de junio, un sector reducido, aunque muy activo, del sistema político iraní ha reaccionado con consternación ante la firma del mismo, calificándolo de error estratégico y de traición a los intereses nacionales iraníes.
Las manifestaciones registradas esta semana en Teherán en contra del acuerdo estuvieron impulsadas en gran medida por los partidarios del Frente de Estabilidad de la Revolución Islámica, un grupo radical conocido popularmente como Paydari, de acuerdo con su denominación persa. Paydari cuenta con numerosos partidarios en el Parlamento iraní y, en general, rechaza las negociaciones con Occidente al considerar que Irán solo puede alcanzar la seguridad mediante una confrontación continuada que agote la voluntad y la capacidad de Washington para seguir luchando
«Parece que se han vuelto más radicales que antes», declaró a Drop Site Feresteh Sadeghi, periodista y analista política afincada en Teherán, refiriéndose a los manifestantes. «Sus acciones y su movimiento de protesta han acaparado demasiada atención y han hecho saltar las alarmas entre las autoridades del país, así como entre las fuerzas de seguridad». En un comunicado emitido el pasado jueves, el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, pareció distanciarse del acuerdo, afirmando que había autorizado a los líderes políticos de Irán a firmarlo, al tiempo que daba a entender que él personalmente no estaba de acuerdo con el mismo. Al señalar que tenía una «opinión diferente», Jamenei afirmó que, no obstante, había autorizado a Pezeshkian a seguir adelante después de que «este asumiera explícitamente la responsabilidad del mismo». Las manifestaciones registradas esta semana en Teherán en contra del acuerdo estuvieron impulsadas en gran medida por los partidarios del Frente de Estabilidad de la Revolución Islámica, un grupo radical conocido popularmente como Paydari, de acuerdo con su denominación persa. Paydari cuenta con numerosos partidarios en el Parlamento iraní y, en general, rechaza las negociaciones con Occidente al considerar que Irán solo puede alcanzar la seguridad mediante una confrontación continuada que agote la voluntad y la capacidad de Washington para seguir luchando.
Los representantes de esta corriente en la política iraní también se opusieron con vehemencia a la firma del acuerdo nuclear de 2015 con el gobierno de Obama. En aquella ocasión, diversos diputados encabezaron las protestas, llegaron a amenazar a los negociadores e incluso rompieron a llorar ante la firma de un acuerdo que, según advirtieron muchos en aquel momento, no se cumpliría y solo serviría para sentar las bases de futuros ataques estadounidenses contra Irán. El primer gobierno de Trump confirmó estos temores en 2018 al violar el acuerdo nuclear de 2015 a pesar de su cumplimiento por parte de Irán. Instigado por el gobierno israelí, Trump optó por una campaña, denominada de denominada «presión máxima», consistente en la aplicación de sanciones, asesinatos selectivos y ataques militares contra Irán. Esa campaña no logró derrocar al gobierno iraní, pero sí transformó el sistema político del país, desacreditando a los reformistas y galvanizando a los conservadores, que ahora lideran las manifestaciones callejeras en las que denuncian la perspectiva de un nuevo acuerdo con Washington.
Los términos del memorando de entendimiento incluyen el cese permanente de los combates en todos los frentes, incluido el Líbano, así como compromisos para poner fin a las sanciones impuestas contra la economía iraní para así atraer inversión extranjera directa al país a cambio de que Irán se comprometa a reabrir el estrecho de Ormuz y a no desarrollar armas nucleares. Las conversaciones detalladas sobre el programa nuclear iraní y la reintegración permanente de Teherán en la economía mundial tendrán lugar, como es ahora bien sabido, durante un período de sesentas días «prorrogable por mutuo acuerdo». A pesar de la percepción generalizada entre la opinión pública iraní de que el acuerdo es favorable a Irán e incluso representa una capitulación por parte de Trump, los opositores al mismo dentro de Irán han argumentado que el memorándum de entendimiento, en realidad, impone graves cargas a Teherán y allana el terreno para futuros ataques estadounidenses.
Mahmoud Nabavian, diputado por Teherán, ha concedido una serie de entrevistas televisivas en las que se ha opuesto al acuerdo y explicado lo que él describe como una secuencia injusta de compromisos impuestos sobre Irán. Nabavian calificó el acuerdo en las redes sociales como una «pura pérdida» para el país. «La victoria solo puede lograrse mediante la resistencia», afirmó Nabavian en declaraciones públicas el día en que se firmó digitalmente el memorando de entendimiento. «Con el planteamiento actual, no se ha conseguido ninguna victoria y la amenaza de guerra no desaparecerá del país». A pesar de esta disconformidad, los partidarios del acuerdo siguen teniendo el control absoluto de la formulación de las políticas de Irán. En una serie de mensajes de audio, Mahdi Mohammadi, asesor de Ghalibaf, explicó las ventajas relativas del acuerdo, tratando de calmar las preocupaciones de los críticos. Comparando favorablemente el actual memorándun de entendimiento con el acuerdo nuclear de 2015 firmado con Obama, Mohammadi afirmó que la guerra ha concedido a Irán una poderosa ventaja para garantizar que Estados Unidos no incumpla sus compromisos una vez más. «El estrecho está en nuestras manos, podemos cerrarlo cuando queramos», dijo Mohammadi, añadiendo que, a diferencia de lo ocurrido en 2015, los países árabes del Golfo se han visto ahora también obligados a negociar con Irán, entre otras cosas mediante la realización de inversiones y la repatriación de fondos iraníes congelados con el fin de evitar la reanudación de una guerra, que había devastado sus propias economías.
Estos argumentos parecen haber resultado ampliamente convincentes, a pesar de que la amenaza de guerra sigue cerniéndose sobre Irán tras los dos ataques por sorpresa perpetrados por Estados Unidos e Israel durante los últimos dos años. «Creo que los israelíes harán todo lo posible, quizá incluso con la complicidad de los neoconservadores de Washington, para reavivar la guerra de alguna manera», declaró a Drop Site Ali Kolahi, expresidente de la Comisión de Industria de la Cámara de Comercio de Irán. «Pero también creo que los dirigentes del país piensan que, si Estados Unidos intenta tirarse de nuevo a la yugular, podemos volver a cerrar el estrecho de Ormuz y optar por una escalada horizontal. Puede que tengamos otras cartas que aún no hayamos mostrado».
La economía iraní está dominada por una red de instituciones semipúblicas vinculadas al aparato de seguridad. Estas empresas controlan en gran medida el flujo de las importaciones, las exportaciones y los recursos energéticos, y también se encargan de sortear la compleja red de sanciones a las que se enfrenta el país a la hora de comerciar con el extranjero y repatriar fondos procedentes de la venta del petróleo y del gas. Los conservadores contrarios al actual acuerdo creen que estos poderosos conglomerados empresariales son las fuerzas que más presionan al gobierno iraní para que siga adelante con la implementación del mismo
Mientras que el acuerdo nuclear original alcanzado con el gobierno de Obama se vendió como el primer paso hacia una reconciliación más amplia con Occidente, el nuevo acuerdo se está presentando a los partidarios del gobierno como un acuerdo puramente pragmático, firmado sin «ninguna confianza» hacia Washington y con una disposición constante a volver a la confrontación armada si fuera necesario, evitando así los errores percibidos del bando reformista prooccidental. «El bando liberal ha perdido sin duda la iniciativa en Irán en comparación con 2015, cuando gozaba de cierta ventaja y fue capaz de implementar algunas de sus políticas, en particular aquellas más prooccidentales y conciliadoras. Ya vimos en qué acabó todo ello: Estados Unidos no respetó en absoluto lo estipulado en el acuerdo y atacó a Irán», afirmó Navid Zarrinal, analista político e historiador afincado en Teherán. «La mayor preocupación es, en esencia, su ingenuidad respecto a la naturaleza de Occidente. Hablamos con muchos de estos liberales, quienes afirman que, si los iraníes dejaran de gritar “muerte a Estados Unidos” y actuaran como un país normal, todo se resolvería. Pero no es así». Zarrinal explicó: «Lo vimos con Siria: Siria básicamente se ha rendido a las exigencias de Estados Unidos e Israel, pero el ejército israelí ha seguido bombardeando su infraestructura defensiva. Si los moderados se salen con la suya, puedo garantizarte, que Israel seguiría bombardeando la infraestructura defensiva de Irán al día siguiente».
Presión económica
Un factor clave que empuja, incluso a un gobierno fuertemente influenciado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), a buscar la distensión con Estados Unidos es la precaria situación económica existente en el interior de Irán tras años de sanciones y la destrucción de la infraestructura civil iraní durante la reciente guerra. Se cree que varios millones de iraníes han perdido sus puestos de trabajo, directa o indirectamente, como consecuencia de los recientes combates, del bloqueo y del corte de Internet. El Fondo Monetario Internacional prevé ahora que el PIB de Irán se contraerá el 6 por 100 en 2026, lo cual acarreará un aumento de los precios al consumo de casi el 70 por 100 durante ese mismo periodo.
La economía iraní está dominada por una red de instituciones semipúblicas vinculadas al aparato de seguridad. Estas empresas controlan en gran medida el flujo de las importaciones, las exportaciones y los recursos energéticos, y también se encargan de sortear la compleja red de sanciones a las que se enfrenta el país a la hora de comerciar con el extranjero y repatriar fondos procedentes de la venta del petróleo y del gas. Los conservadores que se muestran escépticos ante el memorando de entendimiento, que dudan de que el acuerdo pueda poner fin de forma duradera a la guerra, creen que estos poderosos conglomerados empresariales son las fuerzas que más presionan al gobierno iraní para que siga adelante con la implementación del mismo. Conocidas en persa como «khusulati», término acuñado mediante la combinación de las palabras «privado» y «gobierno», estas empresas podrían recuperar el acceso a miles de millones de dólares en fondos congelados, así como aprovechar las nuevas oportunidades de negocio surgidas en la oligárquica economía iraní. «Es probable que estas empresas hayan estado presionando entre bastidores para alcanzar un acuerdo, porque sus intereses comerciales y empresariales se habían visto amenazados, especialmente en los Emiratos Árabes Unidos. Sabemos que, durante las primeras semanas de la guerra, los EAU les habían confiscado su dinero y les habían bloqueado el acceso a sus cuentas bancarias. Son ellas quienes quieren este acuerdo para que sus negocios vuelvan a la normalidad; las autoridades les hacen caso, porque estas empresas «khusulati» ejercen un enorme poder sobre la economía iraní», afirma Sadeghi. «La gente corriente, o incluso los políticos que se oponen a este acuerdo o al memorando de entendimiento, son los que no tienen ningún interés financiero en este ámbito».
Sadeghi añadió que cree que, a pesar de las promesas aparentemente atractivas de alivio económico que contiene el memorando de entendimiento, la experiencia pasada, incluidos los ataques contra Irán efectuados durante las negociaciones de 2025 y 2026, sugiere que los dos países no lograrán alcanzar una distensión definitiva, que resuelva el conflicto o levante las sanciones de forma permanente. «Personalmente, creo que Irán y Estados Unidos no llegarán a ningún acuerdo en absoluto», afirmó, porque este país es «adicto a las sanciones y a la intimidación».
Polarización o sedición
Si bien el gobierno iraní ha llevado a cabo sucesivas oleadas de represión contra opositores liberales y monárquicos, separatistas étnicos e incluso figuras políticas conservadoras desilusionadas, las tensiones con el pequeño grupo de opositores acérrimos al actual acuerdo con Washington podrían conducir a un enfrentamiento poco habitual con un segmento del sistema político situado a su derecha. Miembros de la amplia clase política que apoyan el acuerdo han advertido contra una mayor disidencia pública, calificando las recientes manifestaciones como un intento de crear malestar en un país que aún se recupera de un levantamiento fallido, que se cobró miles de vidas durante el pasado mes de enero. «El Mossad no deja de fomentar la sedición», afirmó Hesamodin Ashna, asesor del expresidente Hassan Rouhani, en una declaración pública considerada una advertencia a los opositores al memorando de entendimiento. «No polaricéis a la sociedad, no ocupéis la calle». Por el momento, parece probable que los defensores del acuerdo continuarán las negociaciones de paz con Washington.
«Si Trump no sufre un daño real, estará planeando su próximo ataque», afirmó el doctor Foad Izadi, profesor de la Universidad de Teherán, al explicar la perspectiva de los opositores iraníes al acuerdo. «Lo que esta facción quiere es que el daño sea lo suficientemente grande como para que, la próxima vez que alguien en la Casa Blanca abogue por un ataque contra Irán, sea ignorado»
El acuerdo, que también exigirá a Estados Unidos que ejerza presión sobre Israel para que ponga fin a su agresión contra el Líbano, depende ahora de si Irán ha logrado crear la suficiente disuasión mediante sus ataques con misiles y el cierre del estrecho como para impedir que Trump reanude la guerra más adelante antes de que concluya su mandato. «Si Trump no sufre un daño real, estará planeando su próximo ataque», afirmó el doctor Foad Izadi, profesor de la Universidad de Teherán, al explicar la perspectiva de los opositores iraníes al acuerdo. «Lo que esta facción quiere es que el daño sea lo suficientemente grande como para que, la próxima vez que alguien en la Casa Blanca abogue por un ataque contra Irán, sea ignorado».
Recomendamos leer Jeremy Scahill, «Irán ha advertido a Trump: “Si no pones fin a la guerra en el Líbano, nos reservamos el derecho de atacar a Israel sin previo aviso”» y «El arte de la capitulación: entrevista al analista iraní Hassan Ahmadian»; Abdaljawad Omar, «Cuál es realmente el significado del último intercambio de ataques entre Irán e Israel y qué significa para la región»; Richard Beck, «Cómo se desmorona una hegemonía global: la crisis de Estados Unidos y la política reaccionaria imperante en el sistema-mundo capitalista»; William I. Robinson y M. Gürsan Şenalp, «La Pax Silica, el genocidio de Gaza y la crisis del capitalismo global», y Mitchell Plitnick, «Estados Unidos e Irán han llegado a un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, pero Israel podría impedir el fin de la guerra», «Ha llegado el momento de que Trump elija entre los intereses de Estados Unidos y los de Israel en la guerra contra Irán», todos ellos publicados en Ant/agón.
Este artículo se ha publicado originalmente en Drop Site y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.