Irán ha advertido a Trump: «Si no pones fin a la guerra en el Líbano, nos reservamos el derecho de atacar a Israel sin previo aviso»
La hubris israelí, tan criminal como insensata, provoca al mundo mientras el Estado de Israel se afana en autocolocarse las correspondientes cargas de detonación en todos y cada uno de los nodos primordiales de reproducción de toda formación social: la estúpida combinación de mesianismo religioso, etnonacionalismo e irredentismo bíblico, por un lado, y ambiciones ultramodernas de alocados grandes diseños geopolíticos, por otro, invita solo al patetismo y la piedad, además de al arrebato anticolonial y antisionista, por tal cóctel fascista, venenoso, bárbaro y autodestructivo. Entretanto, Irán cree que ha obtenido una victoria histórica frente a Estados Unidos, pero está preparado para que el acuerdo se venga abajo y la guerra se reanude en cualquier momento, según ha declarado un alto cargo iraní a Drop Site
Si el presidente Donald Trump no obliga a Israel a detener sus ataques cada vez más intensos contra el Líbano, Irán ha comunicado a los mediadores que está dispuesto a suspender el acuerdo firmado esta semana y a lanzar ataques de represalia contra Israel, según ha declarado un alto cargo iraní a Drop Site. «En lo que respecta al Líbano, hemos advertido tanto a los mediadores como a la parte estadounidense de que, si el régimen incumple el acuerdo vigente, Irán responderá con medidas militares de gran envergadura sin previo aviso público», afirmó el funcionario iraní, que no está autorizado a hablar públicamente. «En caso de que Estados Unidos no intervenga [y la guerra continue en el Líbano], la situación, especialmente la relacionada con el estrecho de Ormuz, podría volver rápidamente a un entorno de guerra». Este viernes ha circulado información sobre la consecución de un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hezbolá, pero un funcionario israelí ha afirmado que, incluso con un alto el fuego sobre la mesa, Israel no retiraría sus fuerzas del Líbano. Otro funcionario israelí declaró al Canal 12, que Israel se reserva el derecho a atacar contra lo que considere amenazas, una enunciación habitual utilizada por Israel para violar sistemáticamente los acuerdos de alto el fuego vigentes en Gaza y el Líbano.
Desde el pasado mes de marzo, cuando Hezbolá entró en la guerra junto a Irán, Israel ha matado a más de tres mil novecientas personas en el Líbano y ha desplazado a más de 1,2 millones de ciudadanos y ciudadanas libaneses. Hezbolá ha seguido respondiendo con ferocidad a la campaña militar israelí y ha sorprendido a Israel por su capacidad para infligir bajas a sus fuerzas de ocupación, habiéndose confirmado la muerte en combate de más de treinta soldados israelíes desde el pasado 2 de marzo
Durante la última semana, Israel ha seguido atacando sin tregua el Líbano y sus fuerzas siguen profundamente atrincheradas en el sur. En una oleada de más de veinte ataques aéreos perpetrados el jueves por la noche, Israel mató al menos a cuarenta y siete personas, de acuerdo con la información proporcionada por el Ministerio de Sanidad del Líbano. Desde el pasado mes de marzo, cuando Hezbolá entró en la guerra junto a Irán, Israel ha matado a más de tres mil novecientas personas en el Líbano y ha desplazado a más de 1,2 millones de ciudadanos y ciudadanas libaneses. Hezbolá ha seguido respondiendo con ferocidad a la campaña militar israelí y ha sorprendido a Israel por su capacidad para infligir bajas a sus fuerzas de ocupación, habiéndose confirmado la muerte en combate de más de treinta soldados israelíes desde el pasado 2 de marzo. El 14 de junio, mientras Irán y Estados Unidos ultimaban los términos del memorándum de entendimiento, Israel bombardeó Dahiyeh, barrio del sur de Beirut. Irán estuvo a punto de atacar a Israel como respuesta, pero las autoridades afirmaron que Teherán acordó finalmente no responder tras conseguir concesiones de última hora por parte de Trump. Irán había calificado anteriormente los ataques contra Beirut como una escalada que no quedaría sin respuesta.
La guerra proseguida en el Líbano y la desconfianza generalizada de Irán hacia Trump han puesto en duda la viabilidad de un acuerdo duradero. Las conversaciones técnicas, que estaban previstas para el viernes en Suiza se han pospuesto tras alegar los responsables iraníes los continuos ataques israelíes perpetrados en el Líbano. Algunos dirigentes también han denunciado la posibilidad de que los líderes iraníes sean fotografiados reuniéndose con Trump u otros responsables estadounidenses implicados en el asesinato del líder supremo del país. Los responsables estadounidenses han reconocido el retraso, pero no han confirmado el motivo. A última hora del jueves, la Casa Blanca comunicó que el vicepresidente JD Vance, quien ha sido presentado como la cara visible de las negociaciones estadounidenses, no viajaría a Suiza tal y como se había anunciado previamente, afirmando que «la logística de estas negociaciones nunca ha sido sencilla ni predecible». Un alto funcionario pakistaní afirmó que la reunión se había cancelado debido a las celebraciones religiosas relacionadas con el mes islámico de Muharram, un período de luto para los musulmanes chiitas.
La cancelación de lo que inicialmente se presentó como una ceremonia formal de firma del memorándum, en la que podría participar Trump, pone de manifiesto la fragilidad de todo el proceso. «Reconocemos plenamente que la aplicación de este memorándum supondrá un gran desafío debido al manera impredecible y volátil de proceder del presidente Trump», afirmó el funcionario iraní, que no está autorizado a hablar públicamente sobre las deliberaciones internas de las altas autoridades iraní. «Es muy posible que el expediente de Irán, al igual que otras iniciativas políticas y económicas de Trump, quede abandonado antes de llegar a buen puerto». Mientras los responsables israelíes siguen denunciando públicamente a Trump y al acuerdo, Vance ha contraatacado con ferocidad, lanzando una reprimenda sin precedentes a Israel por parte de un gobierno, que le ha dado carta blanca para extender sus guerras por toda la región. «Trump es el único jefe de Estado en todo el mundo, que simpatiza con la nación de Israel en este momento y da la casualidad de que es el jefe de Estado de la superpotencia mundial. Si yo formara parte del gabinete del gobierno israelí, quizá no estaría atacando al único aliado poderoso que me queda en el mundo», dijo Vance en una rueda de prensa el jueves, añadiendo que los líderes israelíes deberían «despertar y darse cuenta de la realidad». En unas declaraciones dirigidas a Israel, Vance declaró a The New York Times: «Sois un país de 9 millones de personas. No podéis resolver todos y cada uno de vuestros problemas de seguridad nacional simplemente matando gente». En la inauguración de la cumbre del G7 celebrada en Francia este lunes, Trump criticó repetidamente a Israel, afirmando: «Israel lleva demasiado tiempo luchando contra Hezbolá y están muriendo demasiadas personas».
El primer ministro Benjamin Netanyahu, por otro lado, se enfrenta a intensas críticas en Israel en los prolegómenos de su campaña para la reelección y tanto miembros de su propio gabinete como políticos de la oposición denuncian el acuerdo con Irán y le advierten que no se retire del Líbano. Algunos líderes políticos destacados han pedido una ampliación de la guerra
La Casa Blanca ha filtrado con frecuencia a medios afines casos en los que funcionarios anónimos describían un conflicto entre Trump y Netanyahu para luego dar un giro de 180 grados y respaldar determinados ataques israelíes todavía más agresivos tanto contra Gaza como contra el Líbano. El tono de estas críticas y el hecho de que sean expresadas públicamente y de forma directa por Trump y Vance constituyen una novedad. El primer ministro Benjamin Netanyahu, por otro lado, se enfrenta a intensas críticas en Israel en los prolegómenos de su campaña para la reelección y tanto miembros de su propio gabinete como políticos de la oposición denuncian el acuerdo con Irán y le advierten que no se retire del Líbano. Algunos líderes políticos destacados han pedido una ampliación de la guerra. Netanyahu ha tratado de adoptar un tono diplomático con Trump, a quien ha calificado como «el mejor amigo que Israel ha tenido jamás en la Casa Blanca», pero ha procurado presentarse como un actor capaz de separar los intereses estadounidenses de los intereses israelíes. Netanyahu ha argumentado que el acuerdo de Trump con Irán no es vinculante para Israel. «Permaneceremos en la zona de seguridad del Líbano todo el tiempo que sea necesario», ha declarado Netanyahu el pasado 15 de junio. «Muchas veces coincidimos –dijo Netanyahu sobre la relación existente entre Estados Unidos e Israel– y también hay casos en los que no coincidimos tanto. Soy responsable de los intereses de seguridad de Israel. Los defiendo». El ministro de Defensa, Israel Katz, proclamó el lunes: «Nos oponemos a la retirada del ejército israelí del Líbano a pesar de todas las presiones actuales y futuras».
En los días transcurridos desde que se hicieron públicos los términos del memorándum de entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán, el debate ha cundido en ambos países. Trump se enfrenta a las críticas de algunos de sus seguidores más acérrimos, que esperaban que continuara intensificando la guerra y diera pie a que Israel ampliara sus ataques contra el Líbano. En Irán existe un feroz debate en el seno de la elite política y aunque el líder supremo Mojtaba Jamenei ha afirmado que ha dado su consentimiento para que los dirigentes políticos del país firmaran el memorándum de entendimiento, declaró el jueves que personalmente se oponía a algunos de sus términos
Los negociadores iraníes han luchado por que se incluyera en el memorándum de entendimiento una retirada israelí completa, mientras que Estados Unidos presionó para que se utilizara un lenguaje ambiguo sobre el cese de las hostilidades. Al final, el texto declara «el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano» y «la garantía de la integridad territorial y la soberanía del Líbano». Aunque Irán sostiene que esta formulación implica que Israel debe retirar sus fuerzas de ocupación, altos cargos iraníes, entre ellos el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, han sugerido que la cuestión podría no resolverse hasta que Estados Unidos e Irán firmen un acuerdo global. «Sin la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios que han ocupado durante esta guerra, la guerra no ha llegado totalmente a su fin», afirmó Araghchi el martes.
Narrativas enfrentadas
En los días transcurridos desde que se hicieron públicos los términos del memorándum de entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán, el debate ha cundido en ambos países. Trump se enfrenta a las críticas de algunos de sus seguidores más acérrimos, que esperaban que continuara intensificando la guerra y diera pie a que Israel ampliara sus ataques contra el Líbano. En Irán existe un feroz debate en el seno de la elite política y aunque el líder supremo Mojtaba Jamenei ha afirmado que ha dado su consentimiento para que los dirigentes políticos del país firmaran el memorándum de entendimiento, declaró el jueves que personalmente se oponía a algunos de sus términos. Mientras las disputas narrativas continúan desarrollándose en ambos países, el alto funcionario iraní, que tiene conocimiento directo del proceso de toma de decisiones de Teherán, ha proporcionado a Drop Site un relato detallado de cómo los negociadores iraníes han valorado el proceso, que ha conducido al acuerdo, al tiempo que ha ofreció una evaluación de la viabilidad final de este marco.
Entre bastidores, una vez que comenzaron las conversaciones indirectas con toda seriedad, los negociadores iraníes se mantuvieron firmes en una serie de líneas rojas entre las que se contaban las siguiente: debía ponerse fin a la guerra de Israel contra el Líbano, Irán no aceptaría exportar su uranio enriquecido e Irán tiene derecho a recuperar miles de millones de dólares de sus activos congelados
A lo largo de los dos meses posteriores a la firma de un alto el fuego inicial y a las reuniones en Islamabad entre funcionarios estadounidenses e iraníes, los negociadores han mantenido conversaciones indirectas con el objetivo de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra. En público, Trump ha adoptado el tono beligerante del conquistador, afirmando que los iraníes le estaban «suplicando» que llegara a un acuerdo y prometiendo que Teherán se rendiría, que las tropas estadounidenses entrarían en Irán para hacerse cargo de sus reservas de uranio altamente enriquecido y que Irán no recibiría dinero alguno como parte de un hipotético acuerdo con Estados Unidos. A pesar de la bravuconería pública de Trump, la realidad era que era su país quien deseaba repetidamente entablar conversaciones para poner fin a la guerra. Tal y como informó Drop Site, el enviado especial de Trump Steve Witkoff comenzó a enviar mensajes a los funcionarios iraníes días después de que comenzara la guerra el pasado 28 de febrero. Irán adoptó la postura de que necesitaba restablecer su capacidad disuasoria y no permitiría una desescalada hasta que considerara que lo había logrado.
Entre bastidores, una vez que comenzaron las conversaciones indirectas con toda seriedad, los negociadores iraníes se mantuvieron firmes en una serie de líneas rojas entre las que se contaban las siguiente: debía ponerse fin a la guerra de Israel contra el Líbano, Irán no aceptaría exportar su uranio enriquecido e Irán tiene derecho a recuperar miles de millones de dólares de sus activos congelados. «La elaboración de este memorándum ha sido el resultado de las persistentes peticiones y de la insistencia de la parte estadounidense, así como de diversos mediadores», afirmó el funcionario iraní. «No obstante, desde el principio nos opusimos a ambas guerras ilegales lanzadas contra nuestro país y acogimos con satisfacción la perspectiva de paz tras repetidas peticiones de distensión». A la postre, Trump aceptó la propuesta de Irán de dividir el acuerdo en dos fases principales. La primera abordaría el fin de la guerra, incluida la guerra del Líbano, la reapertura del estrecho de Ormuz, el marco de la compensación financiera a Irán y la reafirmación de que Irán no intentaría producir ni adquirir un arma nuclear. La segunda fase implicaría un plazo inicial de sesenta días para negociar un acuerdo global sobre el futuro del enriquecimiento nuclear de Irán, el destino de sus reservas atómicas actuales y, lo que resulta crucial para Irán, las condiciones que conducirían al levantamiento de la totalidad de las sanciones económicas vigentes.
El alto funcionario iraní ha afirmado que los términos del acuerdo que regula el levantamiento del bloqueo militar estadounidense en el estrecho de Ormuz y respalda la gestión iraní de la vía navegable, así como los compromisos financieros –el levantamiento de las sanciones, el desbloqueo de fondos y la creación de un fondo de reconstrucción de 300 millardos de dólares– incluidos en el memorando de entendimiento, «constituyen la constatación oficial y una clara indicación del fracaso de las políticas seguidas por el presidente Trump, que condujo al lanzamiento de dos guerras contra Irán». Los negociadores iraníes hacen hincapié en que no confían en Trump, mientras señalan con frecuencia que en dos ocasiones en el plazo de un año Estados Unidos afirmó estar negociando con Irán solo para a continuación iniciar sendas guerras contra el país en pleno proceso diplomático de negociación. Al mismo tiempo, argumentan los diplomáticos iraníes, la realidad geopolítica ha cambiado radicalmente desde febrero. El uso por parte de Irán de la guerra asimétrica, especialmente para afirmar su control sobre el estrecho de Ormuz, junto con su capacidad para lanzar ataques con misiles balísticos y drones en toda la región, combinado todo ello con su negativa a capitular ante dos potencias nucleares agresoras, ha servido de advertencia a Estados Unidos sobre lo que está en juego si la guerra se reanudase.
Los funcionarios iraníes afirman que negociaron intencionadamente un acuerdo estructurado en torno a un marco recíproco. Si Estados Unidos no cumple los términos, Irán tiene la capacidad de detener el proceso o responder militarmente. «Este memorándum compromete explícitamente a Estados Unidos a abstenerse de proferir amenazas contra Irán», afirmó el funcionario iraní
«Éramos plenamente conscientes de las consecuencias económicas de este conflicto para la región y para la comunidad internacional en general. La perspectiva de una interrupción grave del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz fue uno de los factores más significativos que, en última instancia, contribuyeron al surgimiento de la paz», afirmó el funcionario iraní. «Los inmensos costes impuestos a todas las partes involucradas, incluido el extenso daño económico causado a los países de la región y a la postre a los países de todo el mundo, fueron el precio pagado por la curiosidad del presidente Trump por experimentar con las capacidades del ejército estadounidense». Los funcionarios iraníes afirman que negociaron intencionadamente un acuerdo estructurado en torno a un marco recíproco. Si Estados Unidos no cumple los términos, Irán tiene la capacidad de detener el proceso o responder militarmente. «Este memorándum compromete explícitamente a Estados Unidos a abstenerse de proferir amenazas contra Irán», afirmó el funcionario iraní. «Si el presidente Trump volviera a proferir amenazas públicas contra Irán, cada una de ellas se vería contrarrestada con medidas que afectarán a los intereses estadounidenses en la región mediante medios nuevos y en constante evolución. También aplicaríamos las correspondientes suspensiones en el cumplimiento de determinados compromisos previstos en el memorándum».
En su campaña para presentar este acuerdo como una victoria, Trump se ha centrado en el hecho de que Irán ha aceptado formalmente no intentar fabricar ni adquirir un arma nuclear. Pero esta ha sido la postura de Irán desde hace mucho tiempo, en realidad desde la firma del Tratado de No Proliferación Nuclear en 1970, que también se incluyó explícitamente en el acuerdo nuclear estipulado con Irán en 2015, que Trump denuncia a diario. «Tras dos guerras libradas por Estados Unidos e Israel contra Irán, Washington solo ha conseguido, una vez más, obtener el compromiso reiterado de Irán de no desarrollar armas nucleares», ha afirmado el funcionario iraní, añadiendo que este «se le ofreció intencionadamente al presidente Trump como una concesión simbólica, como un regalo de segunda mano carente de todo valor». Aunque Irán intentó excluir cualquier compromiso sobre sus reservas de uranio enriquecido, finalmente aceptó algunas condiciones. Trump insistió constantemente en que Irán no podía tener ningún programa de enriquecimiento nuclear y que Estados Unidos se haría cargo de sus aproximadamente 454 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por 100. En cambio, el memorando de entendimiento establece que Estados Unidos e Irán han acordado «resolver la disposición del material enriquecido almacenado» mediante una «metodología mínima que consistirá en la dilución in situ bajo la supervisión» del Organismo Internacional de Energía Atómica. Este planteamiento refleja exactamente los términos que Irán había propuesto antes de que comenzara la guerra el pasado mes de febrero, cuando negociaba con funcionarios estadounidenses.
Desde el inicio de la Guerra de los 12 Días librada en junio de 2025, Teherán ha intensificado sus esfuerzos por ampliar sus alianzas políticas, militares y económicas. Dichos esfuerzos se han acelerado considerablemente en los últimos cuatro meses. «Esta guerra profundizará inevitablemente nuestra dependencia de los socios orientales en las circunstancias que se nos han impuesto. Como resultado, nos veremos obligados a buscar una expansión mucho más rápida de nuestras relaciones de seguridad, económicas y políticas con China», afirmó el funcionario iraní
«La aceptación formal de todas las disposiciones por parte de Estados Unidos constituye tanto la consolidación como la declaración oficial de la política de guerra del gobierno de Trump», ha afirmado el funcionario iraní, señalando que los términos del «acuerdo se redactaron en consonancia con nuestros intereses nacionales y los intereses de la región en general». Durante los últimos años, Irán ha tratado de estrechar sus lazos con China, Rusia y otras naciones del hemisferio oriental. Desde el inicio de la Guerra de los 12 Días librada en junio de 2025, Teherán ha intensificado sus esfuerzos por ampliar sus alianzas políticas, militares y económicas. Dichos esfuerzos se han acelerado considerablemente en los últimos cuatro meses. «Esta guerra profundizará inevitablemente nuestra dependencia de los socios orientales en las circunstancias que se nos han impuesto. Como resultado, nos veremos obligados a buscar una expansión mucho más rápida de nuestras relaciones de seguridad, económicas y políticas con China», afirmó el funcionario iraní.
La guerra iniciada en febrero del presente año ha puesto en tela de juicio la viabilidad del acercamiento verificado entre Irán y varios de sus aliados árabes del Golfo Pérsico antes de la misma, ya que Estados Unidos utilizó ampliamente la infraestructura militar existente en estos países para librar su guerra contra Irán. La mayoría de los países del Golfo presentaron a Irán como el agresor en este conflicto, denunciando con frecuencia sus ataques con misiles balísticos y drones, que el ejército iraní dirigió en su gran mayoría contra bases e instalaciones militares estadounidenses ubicadas en estos países, como ataques injustificados contra su soberanía. Ahora, de acuerdo con la información proporcionada por los responsables iraníes, muchas de estas relaciones se están reparando de la mano de las conversaciones entabladas sobre proyectos económicos conjuntos y el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas. Si este acuerdo conduce realmente al fin de la guerra militar activa, lo cual sigue siendo una cuestión muy abierta, Irán se enfrentará a sus propias realidades internas. Los ataques de Estados Unidos e Israel han tenido un innegable efecto unificador en la sociedad iraní, que ha sido testigo de concentraciones masivas nocturnas en las plazas públicas de buena parte del país. Este movimiento de unión en torno a la bandera también se ha visto favorecido por las amenazas proferidas por Trump de aniquilar la civilización iraní y por los ataques perpetrados contra la población civil, incluido el bombardeo de la escuela de niñas de Minab en las primeras horas de la guerra. Las autoridades israelíes no han ocultado su intención de intensificar sus acciones encubiertas en Irán con el objetivo de provocar el consabido levantamiento popular. Si cesan los bombardeos de Estados Unidos e Israel e Irán deja de verse obligado a luchar en condiciones de desventaja frente a dos potencias nucleares, el país se verá obligado a afrontar los problemas económicos y políticos a los que se enfrentaba antes de la guerra. No quedará claro hasta dentro de algún tiempo hasta qué punto perdurará el sentimiento de unidad, que se ha manifestado desde febrero.
«Las divisiones políticas y sociales requerirán un tiempo considerable para sanar», ha afirmado el funcionario iraní. «Los cambios generacionales e institucionales derivados de los numerosos asesinatos y bajas registradas entre los dirigentes políticos, mandos del aparato de seguridad y militar iraní crearán, sin duda, obstáculos adicionales para el desarrollo del país». No hay duda de que Irán y Estados Unidos se encuentran en una encrucijada histórica en la era que comenzó con la revolución islámica de 1979. Debido al carácter impredecible de Trump y a la forma en que mezcla su ego, sus vínculos personales y sus esfuerzos por enriquecer a sus amigos y familiares, Irán debe abordar cualquier acuerdo con Estados Unidos, asumiendo que puede ser abandonado, violado o cancelado. El acuerdo nuclear de 2015 tardó años en alcanzarse, pero Trump lo rompió en un instante, ruptura que desencadenó una serie de acontecimientos que condujeron a las primeras guerras abiertas lanzadas por Estados Unidos contra Irán desde 1979. «Nuestra valoración es que, debido a las deficiencias de los conocimientos técnicos y la escasa preparación técnica del equipo negociador estadounidense, es poco probable que las negociaciones nucleares especializadas alcancen una conclusión mutuamente satisfactoria dentro del plazo propuesto de sesenta días», ha afirmado el funcionario iraní. «Así pues, nuestras instituciones militares permanecerán en alerta máxima. Además, en caso de que surgiera una evaluación definitiva que indicara una renovada probabilidad de acción militar estadounidense contra Irán, se considerarían medidas preventivas contra una lista actualizada de objetivos».
Recomendamos leer Jeremy Scahill, «El arte de la capitulación: entrevista al analista iraní Hassan Ahmadian»; Abdaljawad Omar, «Cuál es realmente el significado del último intercambio de ataques entre Irán e Israel y qué significa para la región»; Richard Beck, «Cómo se desmorona una hegemonía global: la crisis de Estados Unidos y la política reaccionaria imperante en el sistema-mundo capitalista»; William I. Robinson y M. Gürsan Şenalp, «La Pax Silica, el genocidio de Gaza y la crisis del capitalismo global», y Mitchell Plitnick, «Estados Unidos e Irán han llegado a un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, pero Israel podría impedir el fin de la guerra» y «Ha llegado el momento de que Trump elija entre los intereses de Estados Unidos y los de Israel en la guerra contra Irán», todos ellos publicados en Ant/agón.
Este artículo se ha publicado originalmente en Drop Site y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.