Por qué Israel debe continuar su guerra genocida contra Gaza
En medio de un supuesto alto el fuego espurio, Israel sigue masacrando a la población palestina y apropiándose de tierras en Gaza. Convine comprender por qué la violencia actual no es casual, sino una necesidad política para cualquier gobierno israelí en el poder.
A pesar del supuesto alto el fuego de Israel, las noticias que llegan desde la Franja de Gaza no difieren de las que se recibían antes del acuerdo. El proceso de desescalada, entrega de ayuda humanitaria y reconstrucción de las infraestructuras de la Franja no solo se encuentra estancado, sino que se ha invertido para peor, como si la guerra genocida de Israel nunca se hubiera detenido, sino que solo hubiera disminuido en intensidad. A diario mueren personas palestinas a causa de los ataques israelíes perpetrados en Gaza, mientras que el cierre de los pasos fronterizos y el bloqueo de los suministros siguen siendo un elemento central de la crisis humanitaria impuesta a dos millones de personas. Todo ello plantea la pregunta: ¿por qué continúa la guerra de Israel contra Gaza? La respuesta radica en una combinación de dinámicas regionales cambiantes y el lugar que ocupa Gaza en la política israelí.
El genocidio de Israel en Gaza como condición previa
Desde el pasado sábado 18 de julio, los ataques israelíes han matado a al menos sesenta y una personas palestinas en la Franja de Gaza. El martes 21 de julio murieron nueve personas, entre ellos toda la familia al-Masri, compuesta por los padres y sus cuatro hijos, en el barrio de Sabra, al sur de la ciudad de Gaza. La familia dormía cuando se produjo el ataque al amanecer, que derrumbó el edificio de apartamentos y dejó atrapados a los residentes en su interior. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos afirmó en un comunicado que los ataques israelíes han matado a cincuenta y siete palestinos en la Franja solo durante la última semana.
Estos ataques diarios se dirigen contra los mismos 128 kilómetros cuadrados en los que se han concentrado los dos millones de palestinos de la Franja, lo que supone menos de un tercio de la superficie de la misma, que originalmente alcanzaba los 365 kilómetros cuadrados. Tras el alto el fuego de octubre de 2025, Israel se retiró a la denominada «Línea Amarilla», una frontera invisible que dividía Gaza aproximadamente por la mitad, pero en los meses siguientes, el ejército israelí comenzó a desplazar progresivamente la Línea Amarilla para incluir cada vez más territorio de Gaza bajo control israelí, que ahora abarca cerca del 70 por 100 de la Franja. Mientras tanto, el cierre por parte de Israel de los pasos fronterizos y las restricciones a la entrada de ayuda y bienes esenciales en la Franja siguen provocando la escasez de suministros básicos. El martes 21 de julio el Ministerio de Sanidad palestino en Gaza anunció, que las vidas de los pacientes con cáncer en Gaza corrían peligro debido a la escasez de medicamentos y otros suministros médicos. Al mismo tiempo, las fuerzas israelíes están actuando para crear nuevas realidades sobre el terreno, consolidando su control tanto sobre el territorio como sobre la población de Gaza. El lunes 20 de julio Al Jazeera informó de que las fuerzas israelíes instalaron puertas de hierro en la carretera de al-Rashid, que conecta el norte y el sur de la Franja de Gaza, restringiendo la circulación de la población palestina entre la ciudad de Gaza, la zona central de la Franja y Deir al-Balah. De acuerdo con otras informaciones de diversos medios de comunicación, las fuerzas israelíes también instalaron puertas de hierro entre la zona de al-Mawasi, donde se concentran la mayoría de los palestinos desplazados en campamentos formados por tiendas de campaña, y Rafah, que ha quedado completamente despoblada, circunstancia que plantea interrogantes sobre los eventuales proyectos israelíes en torno a esta última ciudad.
La continuación de la guerra de Israel en la Franja de Gaza, incluido el desplazamiento de la población y la ocupación de su territorio, es una de las bazas más importantes con las que cuentan Netanyahu y su coalición de cara a las próximas elecciones, dado que el objetivo de perpetrar la consabida operación de limpieza étnica de la Franja cuenta con el apoyo del 82 por 100 de la población israelí judía, según una encuesta realizada en mayo de 2025
Israel y la «Junta de Paz» de Trump han anunciado en varias ocasiones que planean construir una «ciudad humanitaria» sobre las ruinas de Rafah. Anteriores variantes israelíes del plan detallaban cómo la población palestina sería «concentrada» en la zona, dado que no existen planes para acometer la reconstrucción de la Franja, de la cual no se les permitiría salir salvo en caso de «migración voluntaria». «Israel no ha sido capaz de alcanzar sus principales objetivos en Gaza, pero tampoco ha renunciado a ellos», declaró Hani al-Masri, analista político y director del Palestinian Center for Policy Research Strategic Studies, a Mondoweiss. «Estos objetivos son la ocupación total de Gaza y el desplazamiento de su población, como parte de una estrategia más amplia para impedir la autodeterminación palestina». Para al-Masri, «el conjunto de la sociedad israelí, y no solo este gobierno de Netanyahu, están librando en una carrera contra el tiempo para crear hechos consumados sobre el terreno, que serían difíciles de revertir o incluso de debatir en una eventual solución política». En opinión de al-Masri, esto explica la instalación de verjas de hierro a lo largo de la Franja y la división todavía mayor de «un territorio ya de por sí dividido». Al-Masri añadió que, desde que comenzó la guerra contra Irán, «la atención del gobierno estadounidense, e incluso de la Junta de Paz, se ha apartado de Gaza, lo que proporciona a Israel un clima favorable para intensificar su proyecto en la Franja».
Netanyahu necesita la guerra
La semana pasada, The Times of Israel informó de que el ejército israelí había declarado los alrededores de Gaza «zona militar clausurada» en prevención de las marchas anunciadas y organizadas por grupos de la derecha israelí, que exigen el reasentamiento de la población israelí en Gaza. De acuerdo con el medio, estos grupos de colonos cuentan con el respaldo del partido Likud, liderado por el primer ministro israelí Netanyahu, quien se prevé que pierda la capacidad de formar gobierno en las elecciones a la Knésset del próximo mes de octubre. La continuación de la guerra de Israel en la Franja de Gaza, incluido el desplazamiento de la población y la ocupación de su territorio, es una de las bazas más importantes con las que cuentan Netanyahu y su coalición de cara a las próximas elecciones, dado que el objetivo de perpetrar la consabida operación de limpieza étnica de la Franja cuenta con el apoyo del 82 por 100 de la población israelí judía, según una encuesta realizada en mayo de 2025. El fracaso de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y la necesidad de compensar esta derrota con una victoria a escala local también proporcionan a Netanyahu un incentivo adicional para intensificar la escalada en Gaza.
La proyección de fuerza de Estados Unidos en Oriente Próximo ya no es la misma que solía ser», afirmó Adel Shadid. «Esto aumenta la necesidad de Israel de avanzar en cualquier logro que pueda obtener en Palestina», explicó Shadid. «Esa necesidad se manifiesta sobre todo en Gaza». En opinión de Shadid, esta «victoria» consiste en el desplazamiento y la ocupación definitiva de la Franja
Adel Shadid, antiguo profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Hebrón e investigador sobre la política israelí, señala que «Netanyahu y su partido, el Likud, necesitan mantener el clima de guerra para eludir la eventual confrontación con la rendición de cuentas exigida por la sociedad israelí, tanto por el fracaso del 7 de octubre como por los resultados de dos años y medio de guerra regional». «La estrategia del actual gobierno israelí es clara y se centra, ante todo, en la supervivencia política del Likud y de su línea política, así como en la del propio Netanyahu», subrayó Shadid, aclarando que «esto no significa que, si en octubre se elige a otros dirigentes al frente de Israel, las cosas vuelvan a ser como antes, porque ningún gobierno israelí dará marcha atrás en lo referido a las políticas seguidas por el gobierno actual». Sin embargo, Shadid espera que un gobierno diferente pueda centrarse en reparar el daño causado a la economía, la resiliencia social y la posición internacional de Israel tras casi tres años de guerra y cree que otro gobierno podría, al menos, reducir la tensión en ciertos frentes de guerra en el conjunto de la región. Pero Gaza, señala, seguirá siendo un frente de escalada independientemente de quién esté en el poder en Israel.
La excepción de Gaza
En el frente regional, Adel Shadid considera que Estados Unidos ha sufrido un importante revés en sus fuerzas. «El hecho de que las bases militares estadounidenses en toda la región sean objetivos en la guerra regional con Irán, que no parece tener un final sin algún tipo de acuerdo con este país, indica que la proyección de fuerza de Estados Unidos en Oriente Próximo ya no es la misma que solía ser», afirmó. «Esto aumenta la necesidad de Israel de avanzar en cualquier logro que pueda obtener en Palestina», explicó Shadid. «Esa necesidad se manifiesta sobre todo en Gaza». En opinión de Shadid, esta «victoria» consiste en el desplazamiento y la ocupación definitiva de la Franja. Shadid también señala que la victoria de Israel en Gaza pretende servir de contrapeso a la influencia de Irán en la región. «Es posible que Israel, al impulsar la eliminación y desaparición de Gaza tal y como la conocemos, intente eclipsar cualquier éxito iraní en la región, pero ello no constituye necesariamente una preocupación primordial para Irán», afirmó.
En otras palabras, la guerra de Israel contra el pueblo palestino en Gaza sigue siendo una necesidad política para cualquier gobierno israelí en el poder. Y Netanyahu intentará superar a sus rivales ofreciendo Gaza a sus seguidores en las próximas elecciones a la Knésset
«Gaza no es, en este momento, un principal campo de confrontación para los iraníes, lo que significa que Irán parece dispuesto a alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, que no incluya Gaza, tal y como hizo con el Líbano», añadió Shadid, subrayando que, a diferencia del Líbano, Gaza tiene más valor estratégico para ciertos países árabes como Egipto que para Irán, aunque estos no hayan sido capaces hasta el momento de detener la ofensiva israelí sobre la Franja. El resultado es que Gaza sigue siendo uno de los únicos escenarios de los que dispone Israel para seguir intensificando la escalada sin repercusiones internacionales significativas. Y dado que cualquier gobierno que llegue al poder en Israel tendrá que enfrentarse a las mismas constricciones sobre los parámetros de acción israelíes, se verá empujado a reivindicar una «imagen de victoria» continuando con el desplazamiento de la población de Gaza, un objetivo que es tremendamente popular en Israel. En otras palabras, la guerra de Israel contra el pueblo palestino en Gaza sigue siendo una necesidad política para cualquier gobierno israelí en el poder. Y Netanyahu intentará superar a sus rivales ofreciendo Gaza a sus seguidores en las próximas elecciones a la Knésset.
Recomendamos leer Mitchell Plitnick, «Contener a Irán y sostener las políticas agresivas de Israel ha sido un enorme error político y diplomático occidental» y «La guerra que Estados Unidos ha elegido librar contra Irán se ha convertido ahora en la “Guerra de Ormuz”». Richard Beck, «Cómo se desmorona una hegemonía global: la crisis de Estados Unidos y la política reaccionaria imperante en el sistema-mundo capitalista»; William I. Robinson y M. Gürsan Şenalp, «La Pax Silica, el genocidio de Gaza y la crisis del capitalismo global», todos ellos publicados en Ant/agón.
Este artículo se ha publicado originalmente en Mondoweiss y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.