Exclusiva: Documentos internos revelan que la «Junta de Paz» de Trump se dispone a acabar con la autodeterminación palestina
La Junta de Paz creada por Trump continúa su plan de limpieza étnica, desplazamiento, expulsión y eventualmente genocidio de la población palestina de la Franja de Gaza y Cisjordania. Las propuestas hechas por la Junta de Paz a Hamás se inscriben en esta lógica: la rendición sin condiciones, que Israel no pudo lograr en la guerra, y el sometimiento de la población palestina a los dictados del nuevo régimen de limpieza étnica y exterminio impuesto en Palestina por las potencias occidentales
Poco después de la gira autocomplaciente del presidente Donald Trump por haber «puesto fin» a la guerra de Gaza el pasado mes de octubre, repleta de ceremonias en las que diversos reyes, emires y presidentes lo elogiaron, Israel dejó claro que no tenía intención alguna de respetar los términos del acuerdo. Continuó matando a palestinos y palestinas casi a diario y comenzó a limitar la entrada a la Franja de los productos de primera necesidad acordados y estipulados en el acuerdo de alto el fuego. No obstante, Trump dio un golpe maestro al mes siguiente al conseguir que el Consejo de Seguridad de la ONU respaldara su plan para Gaza. En una iniciativa sin precedentes, el Consejo respaldó el despliegue de una fuerza internacional, que no operaría bajo la bandera de la ONU, sino que estaría comandada y controlada por Trump y su «Junta de Paz» privada a la que los Estados podrían adherirse abonando 1000 millones de dólares y obtener así la condición de miembro permanente. En un contexto más amplio, Trump podría revestir los futuros edictos de su Junta con la apariencia de legitimidad de la ONU.
Mientras Israel ampliaba constantemente sus ataques militares contra Gaza y hacía avanzar sus fuerzas de ocupación más profundamente en el enclave en lugar de retirarlas y reposicionarlas a tenor de lo acordado, los responsables de Hamás han declarado a Drop Site, que no han tenido noticias de la Junta de la Paz hasta el pasado mes de marzo. Desde entonces, las negociaciones sobre el futuro de Gaza se han estancado en un limbo diplomático. A pesar de la pompa y la solemnidad orquestadas por la Casa Blanca tras la firma del acuerdo y de la promesa de Trump de garantizar su cumplimiento, Estados Unidos se ha negado a exigir a Israel que cumpla con sus obligaciones. Mientras Hamás ha cumplido con su parte del acuerdo y entregado a Israel a todos sus cautivos, tanto vivos como muertos, Israel ha violado repetidamente casi todas las cláusulas del acuerdo y ha matado a más de mil palestinos desde la firma del acuerdo en Sharm El-Sheikh, Egipto, en octubre de 2025.
Drop Site News ha obtenido dos documentos de la última ronda de negociaciones entre los palestinos y la Junta de Trump. El primero es el texto completo de las enmiendas propuestas por los negociadores palestinos a la hoja de ruta de la Junta de Paz para abordar una serie de cuestiones, incluida la exigencia de que Hamás, la Yihad Islámica Palestina y sus aliados se sometan a un desarme total. El documento revisado se entregó a la Junta el pasado 13 de junio. El segundo documento es la respuesta entregada a la parte palestina la semana pasada por Nickolay Mladenov, el «Alto Representante» de la Junta de Paz
Las conversaciones que han tenido lugar se han centrado de manera abrumadora en los intentos de la Junta de Paz de imponer cambios que el pueblo palestino nunca ha aceptado, transformando de hecho un acuerdo de alto el fuego limitado en un acuerdo político más amplio basado en el desarme de la resistencia palestina y el abandono de su lucha de liberación nacional. En un informe presentado al Consejo de Seguridad de la ONU en mayo, la Junta calificó el desarme de la resistencia palestina como «el único factor capaz de desbloquear todos los demás elementos del plan». La propuesta de la Junta de Paz, de aplicarse, dejaría a Gaza únicamente con una fuerza policial local encargada de hacer cumplir la ley a escala interno y sin fuerzas de resistencia capaces de defender Gaza frente a la ocupación o los continuos ataques israelíes. En estos momentos, con la cobertura mediática occidental y regional centrada firmemente en Irán y en el asalto israelí al Líbano, las actuales negociaciones entre el pueblo palestino y la Junta de Paz han sido ignoradas casi por completo.
La Junta de Paz sigue intentando socavar, sin embargo, cualquier posibilidad de creación de un Estado palestino a través de la «hoja de ruta» de 15 puntos, que presentó por primera vez a Hamás y a otras facciones de la resistencia palestina el pasado mes de abril. Drop Site News ha obtenido dos documentos de la última ronda de negociaciones entre los palestinos y la Junta de Trump. El primero es el texto completo de las enmiendas propuestas por los negociadores palestinos a la hoja de ruta de la Junta de Paz para abordar una serie de cuestiones, incluida la exigencia de que Hamás, la Yihad Islámica Palestina y sus aliados se sometan a un desarme total. El documento revisado se entregó a la Junta el pasado 13 de junio. El segundo documento es la respuesta entregada a la parte palestina la semana pasada por Nickolay Mladenov, el «Alto Representante» de la Junta de Paz. En su conjunto, las dos versiones de la hoja de ruta ofrecen una visión detallada del grado en que el equipo de Trump está tratando de socavar la insistencia palestina en que cualquier acuerdo a largo plazo debe incluir una vía clara hacia la creación de un Estado, en que Gaza y la Cisjordania ocupada sean tratadas como un único territorio palestino, y en que se preserven los derechos del pueblo palestino a resistir la ocupación y la anexión israelíes. «Lo que estamos viendo es un intento, a la sombra de un genocidio, de desmantelar la resistencia palestina mediante todo este tipo de condiciones previas», afirmó Abdullah Al-Arian, profesor de Historia en la Universidad de Georgetown en Catar. «La interpretación de este acuerdo está en manos de actores que, en su mayoría, están obligados a dar prioridad a la seguridad de Israel».
Mladenov, exministro de Defensa y de Asuntos Exteriores de Bulgaria, ocupó el cargo de coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Próximo entre 2015 y 2020. Actualmente es director general de una academia de investigación que forma a diplomáticos de los Emiratos Árabes Unidos, el aliado árabe más cercano de Israel. Hasta su nombramiento en la Junta de Paz de Trump, Mladenov también fue investigador visitante en el Washington Institute for Near East Policy, un centro de estudios proisraelí fundado por veteranos del AIPAC.
El borrador de la Junta de Paz solo afirma que el desarme palestino «creará las condiciones para una vía creíble». Los documentos revelan también cómo el equipo de Trump ha adoptado una táctica israelí, que se remonta a décadas atrás, consistente en exigir compromisos detallados a los palestinos en cuestiones de seguridad y armamento, al tiempo que Israel ofrece solo vagas sugerencias sobre posibles compromisos israelíes y no proporciona a la parte palestina ningún recurso sustantivo en caso de que Israel incumpla los términos
En algunas de las negociaciones recientes con Hamás, a Mladenov se le ha unido un asesor de alto rango de Trump, el rabino Aryeh Lightstone, un firme defensor de Israel, que desempeñó un papel clave en los Acuerdos de Abraham de 2020. En su borrador, los negociadores palestinos insisten en que la resolución de la cuestión del armamento solo puede abordarse como parte de un «proceso que garantice el derecho del pueblo palestino a establecer un Estado palestino y a ejercer su derecho a la autodeterminación». El borrador de la Junta de Paz solo afirma que el desarme palestino «creará las condiciones para una vía creíble». Los documentos revelan también cómo el equipo de Trump ha adoptado una táctica israelí, que se remonta a décadas atrás, consistente en exigir compromisos detallados a los palestinos en cuestiones de seguridad y armamento, al tiempo que Israel ofrece solo vagas sugerencias sobre posibles compromisos israelíes y no proporciona a la parte palestina ningún recurso sustantivo en caso de que Israel incumpla los términos.
«La última respuesta de Mladenov refleja la falta de voluntad de la ocupación israelí para alcanzar un acuerdo, a pesar de que el movimiento [político Hamás] ha cumplido todas las exigencias que se le han impuesto y ha demostrado una flexibilidad significativa en diversas cuestiones, incluida la cuestión de del armamento», declaró a Drop Site un alto cargo de Hamás, que solicitó hablar el anonimato, porque las facciones palestinas todavía no han entregado su respuesta oficial a Mladenov. «En su forma actual, este documento es inaceptable y no puede servir de base para un acuerdo». En una declaración facilitada a Drop Site tras la publicación original de este artículo, un portavoz de la Junta de Paz afirmó que la organización «rechaza la afirmación de que sus esfuerzos estén diseñados para favorecer los intereses de una de las partes frente a la otra». El portavoz añadió: «La hoja de ruta está diseñada para transformar un frágil alto el fuego en una realidad duradera, que permita a los palestinos de Gaza vivir con seguridad, dignidad y estabilidad. Esto requiere avances en materia de gobernanza, ayuda humanitaria, reconstrucción, recuperación económica y medidas de seguridad capaces de impedir que se reanude el conflicto».
«Mladenov sigue abordando el asunto desde una perspectiva cercana a la postura israelí, una visión reflejada en las propuestas, que presentó durante su reciente reunión», argumentó, señalando que los intentos de Mladenov de modificar los términos acordados previamente con los mediadores han «obstaculizado los esfuerzos para alcanzar un acuerdo definitivo»
Los responsables de Hamás afirman que las facciones palestinas están analizando actualmente la respuesta de Mladenov a las condiciones propuestas por ellas. Hazem Qassem, portavoz de Hamás en Gaza, señaló que las enmiendas propuestas en el borrador palestino y en una serie de reuniones recientes celebradas en El Cairo fueron bien acogidas por los mediadores regionales de Catar, Egipto y Turquía. «Los mediadores expresaron una clara satisfacción con las respuestas de las facciones palestinas y las consideraron posturas positivas, que podrían servir de base para alcanzar un acuerdo global», afirmó Qassem en un comunicado. «Mladenov sigue abordando el asunto desde una perspectiva cercana a la postura israelí, una visión reflejada en las propuestas, que presentó durante su reciente reunión», argumentó, señalando que los intentos de Mladenov de modificar los términos acordados previamente con los mediadores han «obstaculizado los esfuerzos para alcanzar un acuerdo definitivo».
Un marco para la rendición
Los negociadores palestinos han sostenido que, desde la firma del acuerdo de octubre de 2025, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y los responsables de la Junta de Paz, en particular Mladenov, han introducido nuevas condiciones, que nunca habían formado parte de los términos originales del mismo, incluidas las exigencias de que las facciones de la resistencia palestina entreguen sus armas como condición para que prosiga la reconstrucción y antes de que las fuerzas israelíes completen su retirada de la Franja de Gaza. En mayo, Mladenov y Lightstone amenazaron en una carta dirigida a los responsables palestinos con que, si Hamás se negaba a capitular ante el edicto de desarme, los términos del alto el fuego se considerarían «nulos y sin efecto», allanando el camino para que Israel reanudara sus operaciones militares a gran escala y detuviera los envíos de ayuda a Gaza. «Está claro que Mladenov está transmitiendo la visión israelí del acuerdo e intentando imponérnosla bajo la amenaza de una nueva guerra, la continuación de la actual catástrofe humanitaria y la persistencia de los asesinatos», afirmó el alto cargo de Hamás. «Este documento no es un marco para llegar a un acuerdo; constituye, en realidad, el intento de imponer la rendición que Netanyahu no ha logrado conseguir mediante la guerra».
Israel ha cometido al menos 3338 violaciones del alto el fuego desde la entrada en vigor del acuerdo de octubre de 2025, según informes palestinos compartidos con los mediadores y obtenidos por Drop Site, lo cual arroja una media de aproximadamente trece violaciones diarias. Más de mil palestinos y palestinas han perdido la vida y más de tres mil doscientos han resultado heridos durante los ataques israelíes lanzados contra Gaza desde que el acuerdo entró en vigor. Israel también ha seguido atacando y asesinando a miembros de la resistencia palestina, entre ellos al comandante del ala militar de Hamás y a su sucesor, con diez días de diferencia entre uno y otro. Ha restringido severamente la circulación de la población palestina y la entrada de suministros humanitarios en Gaza, permitiendo que solo el 36 por 100 de la cantidad acordada de ayuda entre en la Franja. Las fuerzas israelíes también han seguido ampliando hacia el oeste la «Línea Amarilla», que delimita la zona que Israel ocupan militarmente al este de la misma en Gaza. Netanyahu se ha comprometido recientemente a ampliar la ocupación israelí hasta el 70 por 100 de la Franja de Gaza y afirmado, que el objetivo final es conquistar todo el territorio.
«Lo sorprendente esta vez es que ni siquiera estamos negociando el fin del genocidio con el país que lo está perpetrando. Es que ahora estamos negociando el fin del genocidio con un subcontratista», afirma la abogada palestina Diana Buttu
«Se podría haber hecho mucho desde octubre de 2025 para detener a Israel. En octubre de 2025, éramos el único pueblo del mundo que tenía que negociar el fin de un genocidio. Y aquí estamos ahora, en junio de 2026, todavía negociando el fin de un genocidio», declaró a Drop Site Diana Buttu, abogada palestina especializada en derechos humanos, que ejerció como asesora de la Organización para la Liberación de Palestina durante las negociaciones de Oslo entre 2000 y 2005. «Lo sorprendente esta vez es que ni siquiera estamos negociando el fin del genocidio con el país que lo está perpetrando. Es que ahora estamos negociando el fin del genocidio con un subcontratista». En público y en sus reuniones con Mladenov y otros responsables de la Junta de Paz, Hamás y otras facciones palestinas señalan constantemente el hecho de que el acuerdo de octubre de 2025 se centró exclusivamente en un alto el fuego, el intercambio de rehenes, la entrada de suministros humanitarios y de productos de primera necesidad y en los consecutivos repliegues israelíes. Desde el pasado mes de octubre, los negociadores de Hamás han mantenido, que no tienen el mandato exclusivo para negociar cuestiones relativas al núcleo de la lucha de liberación palestina. Argumentaron que las discusiones sobre el destino de las armas en poder de los grupos de resistencia y el futuro político a largo plazo de Gaza deben negociarse con todas las facciones políticas palestinas a través de un proceso democrático.
Aunque no era un requisito del texto original del acuerdo de alto el fuego, Hamás aceptó formalmente ceder la autoridad del gobierno en Gaza al Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), un comité tecnocrático compuesto por expertos palestinos no partidistas. Hamás y la Yihad Islámica Palestina formaron grupos de trabajo en Gaza para facilitar la transferencia al CNAG. Israel, sin embargo, ha impedido que el Comité entre en Gaza y ha afirmado falsamente que el acuerdo exige que Hamás se desarme por completo como condición para que se apliquen los términos del acuerdo original.
«Queremos ver a este comité administrativo presente en Gaza y llevando a cabo su labor allí. Todo lo que había que preparar para que este comité funcionara ya se ha hecho», declaró Osama Hamdan, un destacado líder de Hamás, a Drop Site en mayo. Añadió que Hamás creó un mecanismo para el traspaso de poderes, garantizando la seguridad de los miembros del Comité y facilitando que asumieran el control de la policía. «A pesar de que se ha constituido y aprobado, Israel sigue negándose a permitir su entrada, y Mladenov no ha logrado convencer a los israelíes ni les ha obligado a hacerlo».
En el documento revisado, Mladenov condiciona la entrada del CNAG en Gaza y el inicio del desempeño de sus funciones a la aceptación por la parte palestina de la «hoja de ruta» y a la elaboración, en un plazo de catorce días tras la firma del acuerdo, del calendario y de los mecanismos de aplicación de la segunda fase, en particular en lo que respecta al desarme palestino. Israel insiste en que conserva la autoridad para asesinar a líderes y combatientes palestinos simplemente por ser altos cargos de Hamás o por haber participado en los ataques del 7 de octubre. «Prometí que todos y cada uno de los artífices de la masacre y la toma de rehenes serían eliminados hasta el último de sus efectivos y estamos muy cerca de completar esta misión», proclamó Netanyahu dos días después de que Israel asesinara a Izz Al-Din Al-Haddad, comandante de las Brigadas de Al-Qassam, el brazo armado de Hamás, el pasado 15 de mayo. Ni Mladenov ni ningún otro miembro de la Junta han condenado los continuos asesinatos, que Israel está llevando a cabo contra dirigentes del mismo partido con el que firmó un alto el fuego. A pesar de la campaña abierta de asesinatos perpetrados por Israel contra los líderes de Hamás en Gaza, las facciones de la resistencia palestina han seguido respetando los términos del alto el fuego. Aunque tanto Hamás como Israel firmaron el documento de octubre de 2025, que obligaba a ambas partes a detener «todas las operaciones militares, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería y las operaciones de ataque selectivo», Mladenov ha señalado específicamente a la parte palestina en su documento revisado, afirmando que «Hamás y las facciones palestinas cesarán inmediatamente todas las actividades militares».
«En esta fase, el principal obstáculo para la plena aplicación sigue siendo la negativa de Hamás a aceptar un desarme verificado, a renunciar al control coercitivo y a permitir una auténtica transición civil en Gaza», añadió Mladenov
En lugar de exigir responsabilidades a Israel, las referencias públicas de Mladenov a las violaciones del alto el fuego suelen evitar cualquier mención al perpetrador. «[El alto el fuego] se mantiene, aunque no de forma perfecta. Se producen violaciones. Algunas de ellas son graves. Implican que siguen muriendo civiles», declaró Mladenov ante el Consejo de Seguridad de la ONU en su informe del 26 de mayo, evitando mencionar a Israel, antes de establecer una equivalencia entre los ataques del 7 de octubre y el posterior genocidio en Gaza que, según estimaciones conservadoras, se ha cobrado la vida de más de 80.000 personas palestinas. «En esta fase, el principal obstáculo para la plena aplicación sigue siendo la negativa de Hamás a aceptar un desarme verificado, a renunciar al control coercitivo y a permitir una auténtica transición civil en Gaza», añadió Mladenov. «El Alto Representante ha expresado sistemáticamente su preocupación por las violaciones del alto el fuego y las consecuencias humanitarias de la continuación de las hostilidades», afirmó el funcionario de la Junta de Paz. «El papel de la Junta no es atribuir culpas, sino ayudar a garantizar que los compromisos asumidos por todas las partes se traduzcan en realidades sobre el terreno».
El pasado 19 de abril Mladenov presentó a Hamás una «hoja de ruta» de 15 puntos que, en su opinión, tenía por objeto regir la siguiente fase de aplicación de un acuerdo más amplio. Aunque Mladenov ha descrito públicamente la propuesta como un mecanismo de estabilización, verificación y creación de instituciones, los responsables palestinos sostienen que, en la práctica, reescribe los términos del acuerdo original al condicionar la reconstrucción, el autogobierno y la retirada israelí al desarme palestino, al tiempo que no obliga a Israel a cumplir sus obligaciones de la primera fase, entre ellas el cese de los ataques, la autorización de la entrada en Gaza de las cantidades acordadas de ayuda, la reapertura por completo el paso fronterizo de Rafah y el permiso para acometer los primeros esfuerzos de reconstrucción. «De hecho, han conseguido que la vida de los palestinos gire únicamente en torno a la seguridad de Israel y eso es todo, nada más. Y esto va a seguir por este camino sin fin», afirmó la abogada Diana Buttu. «Incluso si las facciones [palestinas] firmaran una hoja en blanco y dijeran: “Díganos lo que quieren”, los israelíes seguirían negociando sobre esa hoja en blanco».
En su respuesta del 13 de junio a Mladenov, Hamás y las facciones palestinas propusieron un proceso gradual para el registro y almacenamiento de armas pesadas paralelo a la retirada de las fuerzas militares israelíes de Gaza y supeditado a la finalización de la primera fase del acuerdo, la entrada del Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), el despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización (FIE) y el desmantelamiento de las milicias armadas respaldadas por Israel activas en la Franja. Sin embargo, el texto revisado de Mladenov alteró sustancialmente tanto el alcance como la secuencia del proceso
La cuestión más trascendental abordada en los documentos intercambiados obtenidos por Drop Site se refiere al futuro del armamento palestino. Trump y Netanyahu han afirmado falsamente que Hamás está violando el acuerdo al no entregar inmediatamente sus armas e Israel ha citado este hecho en ocasiones como la justificación para continuar sus ataques contra Gaza. En su respuesta del 13 de junio a Mladenov, Hamás y las facciones palestinas propusieron un proceso gradual para el registro y almacenamiento de armas pesadas paralelo a la retirada de las fuerzas militares israelíes de Gaza y supeditado a la finalización de la primera fase del acuerdo, la entrada del Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), el despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización (FIE) y el desmantelamiento de las milicias armadas respaldadas por Israel activas en la Franja. Sin embargo, el texto revisado de Mladenov alteró sustancialmente tanto el alcance como la secuencia del proceso.
La propuesta palestina se limita a las «armas pesadas» y se centra en su registro y almacenamiento según un calendario acordado bajo la supervisión conjunta del CNAG y de las facciones y organizaciones palestinas. Los líderes de la resistencia palestina han declarado a Drop Site, que Israel es consciente de que no poseen armas potentes y acusan a Israel de utilizar la cuestión del desarme como pretexto para exigir un ritual público de rendición. De acuerdo con las evaluaciones tanto israelíes como estadounidenses, las reservas de cohetes y misiles de Hamás y la Yihad Islámica Palestina se han agotado o destruido en gran medida durante la guerra.
«Prácticamente no hay armas pesadas en Gaza», reconoció Netanyahu en febrero. «No hay artillería. No hay tanques. No hay nada». Como parte de su campaña para despojar por completo a los palestinos de cualquier arma que pudiera utilizarse para defender Gaza de los ataques israelíes, Netanyahu presentó los fusiles de asalto como la mayor amenaza. «El arma pesada, la que causa más daño, se llama AK-47», declaró. «Cometieron la peor masacre contra el pueblo judío desde el Holocausto con el AK-47». Altos responsables de la resistencia han manifestado en repetidas ocasiones su disposición a «congelar» y almacenar las armas como parte de una tregua a largo plazo que, en última instancia, conduciría al establecimiento de un Estado palestino dotado de su propio ejército. En su respuesta oficial a la iniciativa de Trump, que condujo al acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025, Hamás argumentó que ni su organización ni ninguna facción por sí sola posee la autoridad para negociar la entrega de las armas del pueblo palestino, sosteniendo que la resistencia es un derecho garantizado por el derecho internacional y que cualquier acuerdo futuro relativo al armamento debe alcanzarse mediante un consenso nacional palestino. «Las armas presentes en Gaza son, ante todo, armas defensivas básicas», declaró en su momento Mohammed Al-Hindi, cofundador de la Yihad Islámica Palestina, a Drop Site.
Y lo que es más significativo, Mladenov añadió una condición final, la cual estipula que, una vez completado el proceso, Hamás y otras facciones palestinas ya no «poseerán, almacenarán, controlarán ni tendrán acceso a ningún tipo de armamento»
Sin embargo, en su respuesta a Hamás la semana pasada, Mladenov amplió la disposición sobre el desarme para convertirla en un proceso de «almacenamiento e incautación» de armas. Su texto también había ampliado el alcance más allá de las armas pesadas para incluir los depósitos de armas, los túneles, las instalaciones de producción militar y las armas almacenadas en ellos. Y lo que es más significativo, Mladenov añadió una condición final, la cual estipula que, una vez completado el proceso, Hamás y otras facciones palestinas ya no «poseerán, almacenarán, controlarán ni tendrán acceso a ningún tipo de armamento». Las revisiones transforman la disposición de un mecanismo, que regula categorías específicas de armas en el contexto de una tregua a largo plazo, en una hoja de ruta para el desmantelamiento integral de la resistencia armada palestina. «La seguridad no es una exigencia israelí en la hoja de ruta; es una necesidad palestina», afirmó el responsable de la Junta de Paz. «Ningún esfuerzo de reconstrucción, ninguna autoridad de gobierno, ningún programa de recuperación humanitaria o inversión internacional podrá tener éxito, si Gaza sigue siendo vulnerable a un nuevo conflicto».
Los cambios introducidos por Mladenov en las cláusulas de desarme cobran aún más relevancia, cuando se leen junto con sus revisiones de las disposiciones que regulan la Fuerza Internacional de Estabilización (FIS), las tropas multinacionales que estarían bajo el mando y la supervisión de la Junta de Paz de Trump, y la retirada de las fuerzas israelíes. El borrador de Hamás concebía la FIS principalmente como una fuerza de separación, que apartara a las tropas israelíes de las zonas administradas por el Comité Nacional para la Administración de Gaza, supervisara el cumplimiento del alto el fuego y protegiera el suministro de productos de primera necesidad. Mladenov mantuvo esas funciones, pero amplió significativamente el mandato de la FIS. Aunque la propuesta establece que la FIS no llevaría a cabo operaciones policiales ni intervendría en asuntos relacionados con la sociedad palestina, al mismo tiempo le asigna la función de formar a la policía palestina, así como de «apoyar el proceso de desarme». El borrador de Mladenov no explica en qué consistiría ese apoyo, pero varios países a los que Trump y la Junta han intentado reclutar como participantes en la FIS han declarado explícitamente, que no participarían en una misión destinada a desarmar o enfrentarse a las fuerzas de resistencia palestinas.
Hamás propuso que las fuerzas israelíes se retiraran por fases «hasta situarse fuera de las fronteras de la Franja de Gaza», asumiendo la FIS posiciones en las zonas desocupadas por las fuerzas israelíes. Hamás afirmó que, paralelamente a las fases verificadas de la retirada israelí, aplicaría las condiciones acordadas en relación con sus armas. La respuesta de Mladenov, sin embargo, limita la retirada israelí únicamente al «perímetro de Gaza» y afirma que solo se produciría, si se registraran «avances verificados» en el proceso de desarme. A medida que avanzaban estas negociaciones, Israel ha ampliado su ocupación de Gaza y ha arrasado por completo con excavadoras la zona al este de la «Línea Amarilla», que controla militarmente. Tal y como informó Drop Site en mayo, Israel ha construido y fortificado treinta y ocho bases militares en el este de Gaza, ha pavimentado las carreteras que conducen a las bases y ha erigido 25 kilómetros de enormes terraplenes de tierra para dividir físicamente Gaza. Desde la perspectiva de los negociadores palestinos, estas no son las acciones de un actor que tiene previsto retirarse, sino las de uno que pretende el restablecimiento de una ocupación a largo plazo.
A pesar de la grave realidad humanitaria, de las declaraciones públicas de Israel sobre su intención de ocupar Gaza y de las violaciones generalizadas del acuerdo de alto el fuego original, el eje central de las negociaciones sigue siendo el desarme de la resistencia palestina
«Los mediadores y el garante estadounidense deben garantizar, que la ocupación respete el acuerdo que ya ha firmado», afirmó el alto cargo de Hamás. «Mladenov, por su parte, debería salir de la esfera de influencia israelí, adoptar un planteamiento más objetivo y demostrar un mayor respeto por el derecho internacional». Al-Arian señaló que el gobierno de Trump ha abandonado en gran medida el proceso de negociación sobre Gaza y que los funcionarios estadounidenses casi nunca lo mencionan públicamente. Esto ha permitido a Israel marcar la agenda no solo a través de sus representantes en la mesa de negociaciones, sino también rechazando las condiciones que los palestinos y los mediadores defienden. «Estamos hablando de un proceso que, en esencia, va en piloto automático: no hay mucho que se impulse principalmente desde las altas esferas de la formulación de políticas o la toma de decisiones estadounidenses», afirmó Al-Arian. «Gran parte de todo ello se delega en elementos del lobby israelí, en el propio gobierno israelí y en sus defensores más acérrimos presentes en el gobierno estadounidense».
A pesar de la grave realidad humanitaria, de las declaraciones públicas de Israel sobre su intención de ocupar Gaza y de las violaciones generalizadas del acuerdo de alto el fuego original, el eje central de las negociaciones sigue siendo el desarme de la resistencia palestina. «Esto es muy revelador del enfoque que han adoptado los estadounidenses, los israelíes y, en la práctica, el mundo entero, que consiste en dar prioridad absoluta a la seguridad israelí. Y al final, ¿a quién le importan los palestinos?», afirmó Buttu. «Han ignorado por completo el genocidio, han ignorado por completo el panorama general de lo que les está sucediendo a los dos millones de personas, que se encuentran en Gaza. Y si no nos mostramos de acuerdo con cada palabra y con cada detalle, por pequeño que sea, los palestinos simplemente seguirán muriéndose de hambre».
El veto eterno de Israel
Mientras que tanto los negociadores palestinos como Mladenov identifican el «Plan de Paz Integral para Gaza» de 20 puntos del presidente Trump y la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU como el marco que guía la implementación, la versión de Hamás hace mayor hincapié en los objetivos nacionales palestinos y en la participación política. El borrador de Hamás establece que el proceso debe conducir a la autodeterminación y a la creación de un Estado palestino «de conformidad con el derecho internacional y las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas». La versión de Mladenov elimina ambas referencias y, en su lugar, describe el resultado como «la creación de las condiciones para una vía creíble» hacia la autodeterminación y la creación de un Estado.
Mientras que la propuesta de Hamás vincula repetidamente la aplicación del acuerdo a la autodeterminación palestina, la consecución de un Estado del pueblo palestino y una gobernanza dirigida a escala nacional, la versión de Mladenov enmarca en gran medida esos resultados como posibilidades condicionales, cuya consecución depende del cumplimiento por parte de los palestinos de una serie de criterios de seguridad y gobernanza
También surgen diferencias en las disposiciones que regulan la administración de la Franja de Gaza tras la conclusión de la guerra. El borrador de Hamás establece que la gobernanza en Gaza se efectuará de acuerdo con el principio de «una autoridad, una ley y un arma palestina». El Comité Nacional para la Administración de Gaza, según escribieron los negociadores palestinos, «garantizará los derechos fundamentales y las libertades públicas, tanto individuales como colectivas, consagrados en las convenciones internacionales y en los principios de derechos humanos, incluida la igualdad y la no discriminación por motivos de género, religión, color, raza o afiliación política». La respuesta de Mladenov mantiene la formulación sobre la autoridad unificada y el control del armamento, pero elimina la referencia a la ley «palestina», sustituyéndola por el compromiso de actuar de conformidad con «las leyes palestinas pertinentes, las normas internacionales adecuadas y los principios de buena gobernanza». Asimismo, Mladenov ha eliminado las referencias de los negociadores palestinos relativas a los derechos humanos y la no discriminación, y afirmado sin rodeos: «Solo el personal autorizado por la Comité Nacional para la Administración de Gaza podrá poseer armas».
El texto revisado de Mladenov transforma el acuerdo, que pasa de ser una hoja de ruta concebida para conseguir los objetivos políticos palestinos para convertirse en un marco centrado en la administración, la supervisión y las medidas de seguridad. Mientras que la propuesta de Hamás vincula repetidamente la aplicación del acuerdo a la autodeterminación palestina, la consecución de un Estado del pueblo palestino y una gobernanza dirigida a escala nacional, la versión de Mladenov enmarca en gran medida esos resultados como posibilidades condicionales, cuya consecución depende del cumplimiento por parte de los palestinos de una serie de criterios de seguridad y gobernanza. Los negociadores palestinos han dejado claro, que quieren que el comité tecnocrático palestino del Comité Nacional para la Administración de Gaza sea reconocido como una autoridad de gobierno de transición, que permanecerá en el poder hasta que se celebren elecciones en todos los territorios palestinos. «Hamás y las facciones palestinas acuerdan ceder y transferir el gobierno de Gaza al Comité Nacional para la Administración de Gaza. El Comité gozará de plena independencia en el desempeño de sus funciones y no habrá injerencia en sus asuntos durante el período de transición», escribieron. En su borrador, los negociadores palestinos sugirieron que se facultara al Comité Nacional para la Administración de Gaza para «cumplir todas las obligaciones y compromisos legales derivados de la actual administración de la Franja de Gaza». El borrador de Mladenov suprime esta frase y establece en su lugar, que el Comité Nacional para la Administración de Gaza será «responsable únicamente de las obligaciones financieras contraídas a partir de la fecha en que asuma el control».
El borrador modificado de Mladenov relega al comité palestino a un papel de administrador, que actúa en nombre de la Junta de Paz, al establecer que el Comité Nacional para la Administración de Gaza «deberá, al asumir sus responsabilidades y siempre que sea posible, preservar la continuidad de las funciones civiles y administrativas esenciales, así como de los registros civiles». De acuerdo con el plan de 20 puntos de Trump, la Comité Nacional para la Administración de Gaza no será un órgano de gobierno independiente, sino que operará bajo la «supervisión y control» de Trump y su Junta. La Junta de Paz «recurrirá a las mejores normas internacionales para crear una gobernanza moderna y eficiente, que sirva al pueblo de Gaza y favorezca la atracción de inversiones», afirma el plan. Los negociadores palestinos presentaron una propuesta clara para reunificar la gobernanza de Gaza y Cisjordania, señalando, que la Junta de Paz se encargaría de «supervisar la transferencia ordenada de la gobernanza» al Comité Nacional para la Administración de Gaza, que, en última instancia, devolvería el poder a la Autoridad Palestina como parte de un proceso «conducente al establecimiento de un Estado palestino y a la consecución de la autodeterminación». Los negociadores palestinos concluyeron la correspondiente disposición en la que se instaba a la Junta de Paz a cooperar con las Naciones Unidas para garantizar la retirada israelí de Gaza, mientras reiteraban que el mandato de la Junta expira a finales de 2027.
El borrador de Mladenov ignora por completo todos estos puntos, limitándose a afirmar que Hamás y otras facciones palestinas acuerdan ceder el poder a la Comité Nacional para la Administración de Gaza y que «no intervendrán en los asuntos del Comité». El borrador de Mladenov tampoco menciona en absoluto a la Autoridad Palestina. «Incluso la única entidad, el único órgano político palestino, que ha alcanzado legitimidad internacional y que ha colaborado directamente con Israel, está siendo ignorada en este acuerdo como parte de esa estrategia para garantizar que no haya continuidad con ningún tipo de órgano palestino», afirmó Al-Arian. «Lo que tenemos sobre la mesa es un proceso que, en esencia, intenta garantizar los intereses de Israel y asegurar una especie de proceso frustrado sin un final a la vista, similar a lo que hemos visto durante tres décadas con los Acuerdos de Oslo», añadió. «Esto se reduce en gran medida a algo que ya hemos visto históricamente y es que Israel ha mantenido un importante poder de veto sobre cualquier proceso de negociación». El plan de 20 puntos de Trump establecía que su Junta privada gobernaría Gaza de forma indefinida hasta que una Autoridad Palestina reformada «pudiera recuperar de forma segura y efectiva el control de Gaza».
Los dos textos también difieren en cuanto a quién supervisará la reconstrucción de Gaza. La propuesta de de Hamás sitúa la reconstrucción bajo la supervisión del Comité Nacional para la Administración de Gaza y la vincula explícitamente a los planes adoptados por la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica, integrando el proceso en marcos políticos árabes e islámicos más amplios. La revisión de Mladenov sustituye esas referencias por un plan de reconstrucción elaborado conjuntamente por la Junta de Paz y su órgano subordinado, el Comité Nacional para la Administración de Gaza, lo cual reduce el papel de las instituciones regionales palestinas respaldadas por los países árabes, al tiempo que amplía la influencia de los mecanismos de nueva creación vinculados a Trump y a su Junta de Paz.
Paralelamente a sus continuos bombardeos y a su expansión territorial, Israel ha recurrido cada vez más a una red de milicias palestinas, que operan en zonas bajo control israelí en Gaza. Al menos cinco de estos grupos, creados entre abril y septiembre de 2025, han surgido en el enclave, sumando en total unos pocos cientos de combatientes. Estas milicias, que operan en su mayor parte detrás de la «Línea Amarilla», han recibido armas, información de inteligencia, apoyo logístico por parte israelí y, en algunos casos, tratamiento médico en Israel. El apoyo de Israel a las milicias fue reconocido públicamente por el primer ministro Benjamin Netanyahu el pasado mes de junio, cuando afirmó que el gobierno había «activado» a poderosos clanes locales en Gaza, siguiendo el consejo de «funcionarios de seguridad», para que colaboren en la lucha contra Hamás. Entre los grupos más destacados se encuentran las Fuerzas Populares, lideradas originalmente por Yasser Abu Shabab antes de su ejecución en diciembre de 2025 y ahora dirigidas por Ghassan al-Dahini en la zona este de Rafah; la Fuerza de Intervención contra el Terrorismo, liderada por el exoficial de seguridad de la Autoridad Palestina Hussam al-Astal en Jan Yunis; y las Fuerzas de la Patria Libre, bajo el mando de Shawqi Abu Nuseira, activa en el centro de Gaza. Varios de los líderes y miembros de las milicias tienen antecedentes de actividades delictivas, saqueos y contrabando de ayuda humanitaria, incluso durante el genocidio, colaboración con Israel, así como vínculos con grupos extremistas, entre ellos el Estado Islámico (ISIS).
Las milicias han llevado a cabo cada vez con mayor frecuencia incursiones, asesinatos y secuestros, al tiempo que establecen puestos de control armados en coordinación con las fuerzas israelíes. Los palestinos que han atravesado el paso de Rafah desde la declaración del alto el fuego han denunciado haber sido detenidos por hombres armados afiliados a las Fuerzas Populares y haber sido objeto de acoso, palizas y robos. En los últimos meses, las milicias han lanzado repetidas operaciones en zonas cercanas a la «Línea Amarilla», incluyendo asesinatos selectivos de agentes de policía y ataques perpetrados bajo cobertura aérea israelí. En abril, combatientes vinculados a las Fuerzas de la Patria Libre de Abu Nuseira efectuaron un asalto al campo de refugiados de Al-Maghazi en el que murieron al menos diez personas palestinas. Otra incursión en el mismo campo realizada en el mes de mayo, se saldó con la muerte de otras cinco personas palestinas. Algunas de las milicias han afirmado que su objetivo es establecer enclaves donde los civiles puedan vivir bajo su dominio en determinadas zonas bajo control israelí situadas en el este de la Franja de Gaza. En la práctica, sin embargo, la gran mayoría de los aproximadamente dos millones de residentes de Gaza siguen concentrados en alrededor del 30 por 100 de la Franja, que linda con el mar. El líder de una de las milicias había declarado anteriormente a The Times of Israel, que las milicias se ven a sí mismas como parte de una «nueva Gaza» que surgiría tras el fin del régimen de Hamás.
La propuesta de Hamás exige el desmantelamiento inmediato de las milicias y la confiscación de sus armas tras la aplicación del acuerdo, con un Comité Internacional de Verificación encargado de confirmar la finalización del proceso. El borrador de Hamás incluye además disposiciones destinadas a regularizar la situación de los miembros de las milicias, que deseen reintegrarse en la sociedad palestina.
Mladenov, sin embargo, propuso abordar el desarme de estas fuerzas patrocinadas por Israel, que muchos palestinos consideran escuadrones de la muerte criminales, de manera similar a como se hace con los movimientos de resistencia palestinos. Su propuesta permitiría a las milicias respaldadas por Israel desmantelar y almacenar gradualmente sus armas según un calendario acordado bajo la autoridad del Comité Nacional para la Administración de Gaza. Los responsables de Hamás afirman que desconocen cuándo entregarán las facciones palestinas su respuesta a Mladenov, pero Qassem declaró que están «formulando una respuesta unificada y responsable, que priorice los intereses del pueblo palestino y respalde los esfuerzos para poner fin a la guerra genocida que se está librando en la Franja de Gaza».
Abdullah Al-Arian, profesor de Historia en la Universidad de Georgetown en Catar, cree que el objetivo principal de Israel sigue siendo la eliminación total de la Franja como territorio palestino por lo que su postura de prolongar las negociaciones tiene como fin garantizar que esa agenda avance
Buttu señaló que la historia demuestra que, independientemente de cómo respondan los negociadores palestinos e incluso si llegan a un acuerdo con Mladenov y Trump, Israel seguirá imponiendo sus propias reglas y lanzando ataques cuando le plazca. Al obligar a los palestinos a someterse a un laberíntico proceso burocrático sujeto al veto permanente de Israel, las condiciones de vida en Gaza seguirán deteriorándose. «Israel puede seguir así durante meses y meses, seguirá llevando las riendas y no le importa. De hecho, en cierto modo les conviene, que esto se prolongue durante meses y meses, porque así pueden seguir con sus ataques con la excusa de que las conversaciones aún están en curso», afirmó Buttu. «Es como si no hubiera pasado nada en los últimos dos años y medio. Siguen utilizando la comida como arma. Siguen utilizando la asistencia sanitaria como arma. Todo sigue ocurriendo. Así que el statu quo no es que sea dinámico, sino que, de hecho, está empeorando con el tiempo. ¿A quién beneficia esto, si no es a Israel?». Mientras continúan las negociaciones, Israel ha seguido adelante con la construcción de infraestructuras militares en el este de Gaza. Al-Arian cree que el objetivo principal de Israel sigue siendo la eliminación total de la Franja como territorio palestino por lo que su postura de prolongar las negociaciones tiene como fin garantizar que esa agenda avance. «Todo esto beneficia a los intereses israelíes, que a largo plazo consisten en encontrar una forma de implementar la limpieza étnica de la población, en volver a ocupar el territorio y, posiblemente, en repoblarlo», afirmó Al-Arian. «Por desgracia, el panorama es realmente sombrío, si no se produce uno u otro tipo de tipo de intervención externa».
Recomendamos leer Nora Barrows-Friedman, «Israel mata y destruye sin freno, mientras secuestra a un niño pequeño palestino y lo devuelve muerto», Diario Red, y «El Estado genocida de Israel mata a un joven pescador de Gaza y a un bebé en Cisjordania», Ant/agón. Ilan Pappé, «Israel en pie de guerra», Diario Red. Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Informes de la Relatora Especial sobre la Situación de los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos Ocupados desde 1967, Francesca Albanese, «El genocidio como supresión colonial» (2024), «Anatomía de un genocidio» (2024) y «De la economía de la ocupación a la economía del genocidio» (2025) y «Gaza Genocide: a Collective Crime» (2025) y «Torture and Genocide» (2026). Euro-Med Human Rights Watch, Another genocide behind walls: Sexual violence in Israeli prisons and detention centers and engineered impunity, October 2023-October 2025.
Este artículo se ha publicado originalmente en Drop Site y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.