Israel ha dividido físicamente Gaza mediante más de 25 kilómetros de barreras de tierra

La persistente tenacidad colonial del Estado premoderno israelí en el siglo XXI combina la brutalidad más salvaje de la alta tecnología y de la inteligencia artificial para hacer la guerra, destruir, exterminar, vigilar y reprimir a las poblaciones de Oriente Próximo y a izquierda global con la violencia clásica del colonizador occidental, que crea muros, segrega, apalea, detiene, mata de hambre, viola, tortura el cuerpo, la mente y la sexualidad del pueblo sometido con la pretensión de destruir el tejido social, la cultura, la historia, la politicidad y las subjetividades de los sujetos colonizados. Esta triple combinación de alta tecnología, de incapacidad de absorber la modernidad, la Ilustración y la era de los derechos fundamentales y de apuesta cerrada por la colonialidad y el colonialismo como fundamento de su constitución material coloca al Estado de Israel directamente en el basurero de la historia y pone su parábola histórica al lado de los episodios más siniestros de la Ilustración reaccionaria. El subdesarrollo ético, político e intelectual de las clases dominantes y dirigentes israelíes como epítome de la degradación de sus homólogas occidentales en esta coyuntura de autodestrucción del capitalismo como sistema histórico.

Israel ha construido 25 kilómetros de terraplenes de tierra a lo largo de la «Línea Amarilla» en Gaza y está fortificando treinta y ocho bases militares en la parte oriental del territorio que controla - Imagen de Forensic Architecture.
Israel ha construido 25 kilómetros de terraplenes de tierra a lo largo de la «Línea Amarilla» en Gaza y está fortificando treinta y ocho bases militares en la parte oriental del territorio que controla - Imagen de Forensic Architecture.

Israel ha construido más de 25 kilómetros de barreras de tierra en el interior de la Franja de Gaza desde la entrada en vigor del «alto el fuego», de acuerdo con un análisis elaborado por Forensic Architecture, dividiéndola físicamente a lo largo de la línea de control israelí y acorralando todavía más a la población palestina gazatí en menos de la mitad del enclave. Durante los más de siete meses transcurridos desde que Hamás e Israel firmaron el acuerdo de alto el fuego, que se suponía que pondría fin al asalto genocida de Israel en Gaza y sentaría las bases para una retirada gradual de las tropas israelíes, Israel, en cambio, ha estado fortificando bases militares en la parte oriental del territorio que controla y construyendo una barrera física, que aísla a la población palestina de la mayor parte de la Franja, según la mencionada investigación, que se basa en imágenes de satélite y en otros datos.

Como parte del acuerdo de octubre de 2025, las tropas israelíes se retiraron hasta la denominada «Línea Amarilla», que discurre más o menos en paralela a la costa de Gaza y aísla grandes extensiones de territorio en los extremos norte y sur del enclave, lo que otorgó a Israel el control del 53 por 100 de la Franja de Gaza. Desde entonces, el ejército israelí ha avanzado más hacia el oeste y ahora controlan efectivamente más del 60 por 100 del territorio gazatí. En enero, Drop Site News publicó por primera vez las conclusiones de Forensic Architecture, que mostraban que Israel había comenzado a construir bermas, esto es, grandes montículos elevados de tierra, para crear una separación física entre la zona que controla y la zona a la que se ha visto obligada a trasladarse la población palestina. Las últimas conclusiones muestran que los terraplenes se han ampliado para crear un muro prácticamente ininterrumpido. Gran parte del terraplén discurre al oeste de la Línea Amarilla, adentrándose aún más en territorio palestino. En lugares como Jabaliya, el ejército israelí ha creado una «zona de amortiguación» a lo largo de la Línea Amarilla, destruyendo todo en un radio de 300 metros y creando de facto una zona de nadie efectiva al oeste de la misma.

«Este es el peligro de interpretar el alto el fuego como un acontecimiento en lugar de como una fase: permite que la violencia lenta de la fortificación, la invasión y la inhabitabilidad provocada deliberadamente continúe bajo el amparo de una palabra que promete su fin», ha declarado a Drop Site News Abdaljawad Omar, profesor adjunto de la Universidad de Birzeit en Cisjordania. «He aquí la totalidad de la gramática del espacio colonial creado por colonos en miniatura», añadió Omar. «La Línea nunca está donde se dice que está. La “Línea Amarilla”, al igual que la Línea Verde antes que ella, al igual que toda la ficción cartográfica que Israel ha creado, existe para ser traspasada. No se traza para marcar un límite, sino para generar la siguiente transgresión de ese límite: el control del 53 por 100 se convierte en el control del 60 por 100 y este se convierte a su vez en la zona de amortiguación que se adentra 300 metros más».

El análisis muestra que Israel también ha fortificado las bases militares de nueva construcción a lo largo de la Línea Amarilla, despejando los escombros circundantes, pavimentando las carreteras que conducen a las bases, añadiendo nuevas estructuras y construyendo bermas aún más altas a modo de muro protector alrededor de las mismas. Hay un total de treinta y ocho bases militares israelíes al este de la «Línea Amarilla», que están actualmente operativas, según Forensic Architecture. Los terraplenes más altos están aplanados en su parte superior, creando una pasarela para la patrulla y la vigilancia. Un vídeo filmado por el ejército israelí y publicado por el medio israelí Kan News muestra a las tropas israelíes utilizando estos terraplenes más elevados, que rodean las bases próximas a la Línea Amarilla, como posición de tiro para apuntar a la población palestina ubicada en las zonas occidentales donde se concentran. Aunque es difícil estimar la altura de los terraplenes a partir de los datos disponibles, la «Línea Amarilla» discurre a lo largo de una cresta de arenisca, por lo que todas las nuevas bases a lo largo de ella no solo están elevadas con terraplenes de tierra, sino que topográficamente ya se encuentran muy por encima de la zona palestina. Las bases parecen fuertes militares elevados en el paisaje devastado de Gaza.

«Lo primero que hay que decir sobre los 25 kilómetros de tierra apilada es que se trata de una admisión disfrazada de logro», comenta Omar. «Un poder que había prometido, durante dos años, la destrucción total de Gaza –su limpieza étnica, su conversión en un lugar inhabitable, la transformación de un lugar en un no-lugar– se encuentra ahora haciendo la cosa más antigua y defensiva que un colonizador puede hacer: construir un muro y atrincherarse tras él. El terraplén no es el sello de la victoria. Es un nuevo punto muerto que Israel no puede llamar así. Uno no se fortifica contra lo aniquilado. Se fortifica contra lo que persiste, contra una presencia que no se ha logrado disolver». La «Junta de Paz» del presidente Donald Trump ha reescrito unilateralmente el acuerdo de alto el fuego de Gaza, según declararon recientemente los líderes de la resistencia a Drop Site, en un intento de obligar a los palestinos a renunciar a su causa de liberación e institucionalizar el dominio israelí sobre el futuro de la Franja de Gaza. Israel y Estados Unidos han estado tratando de aplicar estipulaciones, que Hamás nunca aceptó, concretamente el desarme de la resistencia, mientras las fuerzas israelíes siguen ocupando la mayor parte de la Franja y violan el alto el fuego a diario. Desde octubre, más de novecientos palestinos han sido asesinados en Gaza por Israel mediante ataques aéreos y fuego real, muchos de ellos cerca de la «Línea Amarilla».

«Lo que Forensic Architecture está documentando, bajo el vocabulario técnico de bermas y zonas de amortiguación, es la conversión de un problema político en uno espacial», dijo Omar. «Israel no puede resolver la cuestión que plantea Gaza, esto es, la cuestión de un pueblo al que no se le hará desaparecer, por lo que intenta espacializarla, convertir un antagonismo político irreducible en una cuestión de metros, montículos y distancia controlada. Esta es la evasión más antigua del Estado colonial: cuando no puedes responder a la demanda, la amurallas».

El análisis completo de Forensic Architecture

1. La «Línea Amarilla» está marcada por 25 kilómetros de nuevos terraplenes

Desde nuestra actualización de diciembre de 2025, Israel ha seguido convirtiendo la «Línea Amarilla» en una división física, colocando nuevos bloques amarillos y construyendo más de 25 kilómetros de terraplenes, esto es, montículos de tierra apilados de varios metros de altura, que rodean la zona en la que se concentra la población palestina.

2. Un terraplén de 11 kilómetros se extiende desde Wadi Gaza hacia Jan Yunis

Esta imagen de satélite muestra un tramo del terraplén más largo, que se extiende 11 kilómetros a lo largo de la «Línea Amarilla» desde Wadi Gaza hacia Jan Yunis. Casi todo él discurre al oeste de la línea, fuera de la zona de control militar.

3. El ejército israelí está consolidando y manteniendo su control sobre la zona al este de la «Línea Amarilla»

Estos nuevos terraplenes consolidan aún más el control de Israel sobre la zona al este de la «Línea Amarilla». Mantiene su control mediante bases militares a lo largo de la línea y del perímetro de Gaza.

4. El ejército israelí ha ampliado la infraestructura de una base en Jabaliya

En diciembre de 2025 Forensic Architecture documentó la construcción de una base militar en Jabaliya.

Desde febrero de 2026 Israel ha fortificado esta base siguiendo un patrón que ha repetido en bases de toda Gaza: ha despejado los escombros circundantes, ha pavimentado la base y su carretera de acceso, ha añadido estructuras y ha construido bermas más altas alrededor de la base coronada por una pasarela de patrulla en la parte superior. Un vídeo grabado por el ejército israelí desde lo alto de los terraplenes más elevados muestra cómo las fuerzas israelíes lo utilizan como posición de tiro, mirando hacia el oeste, hacia la zona en la que se concentran los palestinos.

5. El ejército israelí está creando una «zona de amortiguación» a partir de la «Línea Amarilla»

Junto a la base de Jabaliya, el ejército israelí ha destruido una franja de 300 metros más allá de la «Línea Amarilla». Esta destrucción crea de hecho una «zona de amortiguación» entre las zonas bajo control israelí y palestino.

Las imágenes de satélite del 14 de octubre de 2025 (izquierda) y diciembre de 2025 (derecha) muestran la destrucción de dos escuelas de la UNRWA al oeste de la «línea amarilla», fuera de la zona de control del ejército israelí.
Las imágenes de satélite del 14 de octubre de 2025 (izquierda) y diciembre de 2025 (derecha) muestran la destrucción de dos escuelas de la UNRWA al oeste de la «línea amarilla», fuera de la zona de control del ejército israelí.

6. El ejército israelí está ampliando la infraestructura en las bases al este de la «línea amarilla»

Durante los últimos meses el patrón de fortificación, que documentamos en Jabaliya se ha repetido en las bases militares construidas a lo largo de la «Línea Amarilla»: las imágenes de satélite de las bases de Jan Yunis, Jabaliya y Shuja’iyya muestran nuevos pavimentos, carreteras y estructuras, la retirada de escombros y la construcción de una segunda línea de terraplenes.

Una imagen publicada el 8 de mayo de 2026, que muestra una nueva base militar israelí en la rotonda de Bani Suheila, en Jan Yunis. Cuenta con un perímetro de terraplenes altos, pavimentación y torres de seguridad.
Una imagen publicada el 8 de mayo de 2026, que muestra una nueva base militar israelí en la rotonda de Bani Suheila, en Jan Yunis. Cuenta con un perímetro de terraplenes altos, pavimentación y torres de seguridad.

Recomendamos leer Nora Barrows-Friedman, «Las enfermedades infecciosas se propagan sin control en Gaza, el doctor Hussam Abu Safiya sigue siendo torturado, los colonos terroristas continúan sembrando la barbarie en Cisjordania» y «La política de genocidio y exterminio seguida por el Estado terrorista de Israel en Gaza, Cisjordania y el Líbano continua imperturbable y monstruosa» y «El ejército fascista más moral del mundo y los colonos terroristas más mortíferos del planeta al servicio del Estado paria de Israel prosiguen su orgía de asesinatos y destrucción»,  Mitchell Plitnick, «La ocupación estadounidense de Gaza ha comenzado», Craig Mokhiber, «El mundo de rodillas: la «Junta de Paz» de Trump y los tiempos oscuros que se avecinan», todos ellos publicados en Diario Red. Ilan Pappé, «Fantasías de Israel. ¿Puede sobrevivir el proyecto sionista?» y «El colapso del sionismo», publicados en El Salto, e «Israel en pie de guerra», Diario Red. Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Informes de la Relatora Especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967, Francesca Albanese, «El genocidio como supresión colonial» (2024), «Anatomía de un genocidio» (2024) y «De la economía de la ocupación a la economía del genocidio» (2025), «Gaza Genocide: a Collective Crime» (2025) y «Torture and Genocide» (2026). Euro-Med Human Rights Watch, Another genocide behind walls: Sexual violence in Israeli prisons and detention centers and engineered impunity, October 2023-October 2025.

Este artículo se ha publicado originalmente en Drop Site y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.