¿Se están revolviendo los neoconservadores estadounidenses contra la guerra librada en Irán por Donald Trump?
Destacados neoconservadores como Robert Kagan y Bill Kristol han criticado sin ambages la guerra de Trump contra Irán, considerándola un desastre mayúsculo de la política exterior estadounidense. Pero, ¿implican estas críticas realmente un cambio sustantivo en la política exterior de Estados Unidos?
En un reciente artículo publicado en The Atlantic, «Checkmate in Iran», Robert Kagan, investigador principal de la Brookings Institution, afirma que Estados Unidos ya ha perdido su guerra contra Irán. Afirma Kagan:
Es difícil pensar en un momento en el que Estados Unidos haya sufrido una derrota total en un conflicto [como sucede en esta guerra], que haya experimentado un revés tan decisivo, que imposibilita que la pérdida estratégica pueda ser reparada o ignorada […]. La derrota en el actual enfrentamiento con Irán tendrá un carácter totalmente diferente. No podrá repararse ni ignorarse […]. No habrá vuelta al statu quo anterior, ni se materializará ningún triunfo estadounidense definitivo, que deshaga o supere el daño causado.
Kagan comenzó su carrera como asesor de política exterior del congresista republicano por el estado de Nueva York Jack Kemp y posteriormente invirtió la década de 1990 impulsando múltiples e hipotéticas guerras de Estados Unidos en Oriente Próximo, afirmando sin descanso, que Iraq representaba una amenaza militar para Estados Unidos. En otro artículo reciente, «America is Now a Rogue Superpower» Kagan se acerca de forma sorprendente al arrepentimiento introspectivo, al escribir que «los militantes islámicos tendrían poco interés en atacar» a Estados Unidos, si nuestro país no tuviera presencia militar en la región. «Contrariamente a lo que afirma la abundante la mitología sobre la cuestión, nos han odiado no tanto por “quiénes somos”, sino por dónde estamos», escribe. Kagan no es el único neoconservador prominente, que ha criticado la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El cofundador del semanario neoconservador Weekly Standard (1995-2018), Bill Kristol, crítico de Trump desde hace mucho tiempo, afirma que Estados Unidos ha sido «humillado» en Oriente Próximo. «Es importante hacer que Trump rinda cuentas por su guerra imprudente e incompetente y hacer hincapié en sus costes», declaró Kristol.
«Robert Kagan es probablemente el más inteligente del grupo y, como agudo analista de los asuntos exteriores que es, puede calibrar el desastre, que ha supuesto la guerra para la estabilidad global y el posicionamiento geopolítico de Estados Unidos», explica Andrew Day, editor jefe de The American Conservative
En 1996 Kagan y Kristol escribieron conjuntamente un influyente ensayo publicado en Foreign Affairs titulado «Toward a Neo-Reaganite Foreign Policy», que condenaba el escepticismo mostrado por el gobierno de Clinton respecto a las guerras de cambio de régimen y exigía que se duplicara el presupuesto militar de Estados Unidos. Menos de una década después, muchos de sus sueños se hicieron realidad gracias a George W. Bush. Un año más tarde fundaron el Project for the New American Century, un think tank cuya actividad se extendió entre 1997 y 2006 y que ejerció una enorme influencia en el diseño de la política exterior del presidente George W. Bush (2001-2009), que abogaba por la guerra en Siria, Afganistán, Irán e Iraq. Dados estos antecedentes, ¿qué significa exactamente que Kagan y Kristol estén criticando los actuales ataques lanzados contra Irán? ¿Existe realmente, en palabras de un reciente titular de The Spectator, una «batalla por el alma neoconservadora»?
Andrew Day, editor jefe de The American Conservative, afirma que la mayoría de los neoconservadores nunca han sido partidarios de Trump y están encantados con la perspectiva de sacrificarlo en la vorágine de esta guerra impopular. «Los neoconservadores del “Never Trump”, como Kristol y [el redactor de discursos de Bush y comentarista conservador David] Frum, siempre han mostrado su perplejidad y desazón frente a los problemas caracterológicos de Trump y su posible corrupción, al tiempo que se han mostrado preocupados ante la posibilidad de que avivara el nacionalismo de extrema derecha y el identitarismo blanco, por lo que no tienen empacho alguno en criticar sus acciones», declaró Day a Mondoweiss. «Otros neoconservadores hicieron las paces con Trump una vez que quedó claro que era un fiel defensor de Israel, pero ni siquiera ellos lo prefieren a los Republicanos tradicionales o a los Demócratas belicistas. Ninguno de estos grupos apoyará a Trump a costa de que su propio proyecto ideológico se vea perjudicado, una vez más, por la asociación con un presidente impopular». «Robert Kagan es probablemente el más inteligente del grupo y, como agudo analista de los asuntos exteriores que es, puede calibrar el desastre, que ha supuesto la guerra para la estabilidad global y el posicionamiento geopolítico de Estados Unidos», añadió. «El hecho de que los neoconservadores hayan apoyado desastres de política exterior en el pasado no significa que sean tontos. Y habría que ser tonto para no reconocer lo mal, que va la guerra con Irán. Sin duda, Trump, Rubio y Vance parecen saber que va mal».
Como observó el profesor y escritor Abdaljawad Omar en Mondoweiss el mes pasado, la influencia neoconservadora en la política exterior estadounidense ha ayudado a allanar el camino para acometer la campaña bélica actual
David Klion, periodista y editor colaborador de Jewish Currents, que actualmente trabaja en una historia de los neoconservadores, afirma que el grupo está efectivamente dividido entre quienes se oponen categóricamente a MAGA y quienes creen que vale la pena alinearse con Trump para derrotar a la izquierda. «En política exterior concretamente, los nevertrumpers están más comprometidos con las prioridades del establishment liberal de la Guerra Fría, como mantener las alianzas tradicionales y contener a Rusia en Ucrania, mientras que los neoconservadores afines a MAGA se alinean estrechamente con la derecha israelí y apoyan la agresión de Trump contra Irán», declaró recientemente Klion a The Spectator. Los neoconservadores afines a MAGA a los que se refiere Klion siguen mostrándose fieles a los diseños políticos del gobierno de Trump. Por ejemplo, el infame criminal de guerra Elliott Abrams dirige actualmente la Vandenberg Coalition, un think tank neoconservador con conexiones directas con la Casa Blanca. Además, comentaristas neoconservadores como Bret Stephens siguen abogando por la guerra a pesar de todo, como queda recogido en este artículo, «The War Is Going Better Than You Think» aparecido en The New York Times el pasado 24 de marzo.
Como observó el profesor y escritor Abdaljawad Omar en Mondoweiss el mes pasado, la influencia neoconservadora en la política exterior estadounidense ha ayudado a allanar el camino para acometer la campaña bélica actual. Por su parte, Kelley Vlahos, asesora y directora editorial de Responsible Statecraft del Quincy Institute, señala que, dadas las promesas electorales vacías de Trump sobre el fin de los conflictos internacionales, algunos defensores de la intervención cambiaron brevemente de discurso. «Los partidarios acérrimos de la Guerra Fría e incluso viejos neoconservadores como Tom Cotton empezaron a referirse con más insistencia al modelo de política exterior “jacksoniano”, indicando que era el camino que Estados Unidos debía seguir: construir una defensa nacional poderosa y no usarla hasta que el país sea provocado. Las guerras largas para cambiar de régimen estaban descartadas; la opción preferida ahora eran las guerras cortas y contundentes, darle a tu enemigo un puñetazo en la nariz para que sepa quién manda aquí», declaró a Mondoweiss.
Vlahos indica que obviamente tal planteamiento no ha funcionado, ya que muchos de esos mismos individuos respaldaron obedientemente los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. «Resultó que muchos de los que hablaban del “America First” jacksoniano eran en realidad los viejos defensores del cambio de régimen disfrazados convenientemente de “paz a través de la fuerza” y, cuando se trató de Irán, no había duda de que estábamos volviendo al futuro», añadió Vlahos. «Uniéndose a Israel, estos partidarios encubiertos de provocar cambios de régimen se lanzaron directamente a decapitar al régimen iraní y ahora están listos para librar una guerra larga». Day afirma que, al final, los partidarios de Trump y muchos de sus críticos neoconservadores comparten los mismos objetivos de política exterior y simplemente discrepan en las tácticas. «La llamada política exterior MAGA y la política exterior neoconservadora tienen esto en común: sirven a los intereses de naciones extranjeras, sobre todo de Israel, en lugar de a los intereses del pueblo estadounidense», declaró a Mondoweiss.
Recomendamos leer Richard Beck, «Cómo se desmorona una hegemonía global: la crisis de Estados Unidos y la política reaccionaria imperante en el sistema-mundo capitalista» y «La Pax Silica, el genocidio de Gaza y la crisis del capitalismo global», Ant/agón.
Este artículo se ha publicado originalmente en Mondoweiss y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.