Abdul El-Sayed derrota contundentemente al lobby israelí en las primarias demócratas de Michigan
Los candidatos pro palestinos y de izquierda, ligados a los Democratic Socialists of America y situados en posiciones contrarias tanto al establishment demócrata conservador del extremo centro como al reaccionario Partido Republicano trumpiano, están cosechando éxitos extraordinarios en las primarias del Partido Demócrata, decisivas para las elecciones de medio mandato de noviembre. El funcionamiento de estas pone en evidencia la corrupción del sistema político estadounidense fruto de la inyección de astronómicas cantidades de dinero en la gestión electoral por parte del bloque reaccionario, conservador y proisraelí, que hace imposible irremediablemente el funcionamiento mínimamente equitativo y racional del conflicto político democrático, modelo hecho posible tanto por diseño legislativo como por la descomunal desigualdad imperante en la sociedad estadounidense. Eppur si muove!
El candidato al Senado estadounidense Abdul El-Sayed ha salido victorioso en Míchigan a pesar de todos los esfuerzos de la clase dirigente y del establishment demócrata, tanto estatal como nacional, por socavar su campaña y las convicciones propalestinas de sus partidarios. El-Sayed ha ganado en todo el estado en las primarias demócratas celebradas el martes 4 de agosto, imponiéndose mediante una estrecha victoria sobre la actual congresista Haley Stevens. El-Sayed y los votantes demócratas han enviado un extraordinario mensaje de rechazo a los demócratas pro establishment, que no han alzado la voz lo suficiente ante el asesinato de niños y niñas palestinos y el genocidio de Gaza, como la gobernadora de Míchigan, Gretchen («No voy a pronunciarme») Whitmer, el senador Chris («Me estás molestando») Coons y el congresista Jim («Tenemos que apoyar a Israel») Clyburn, que han respaldado a Stevens. Es impresionante que El-Sayed, un médico y antiguo funcionario de salud pública, haya logrado contrarrestar las decenas de millones de dólares de los que se ha beneficiado la campaña de Stevens gracias al gasto canalizado por los comités de acción política (PAC) corporativos y al elevado gasto del super PAC del American Israel Public Affairs Committee (AIPAC), una de las organizaciones prosionistas más poderosas de Estados Unidos.
Final NYT numbers on Haley Stevens v. Abdul El-Sayed:
— Teddy Schleifer (@teddyschleifer) August 4, 2026
— Six outside groups spent $62 million for Stevens, giving her a nine-to-one spending advantage over Abdul
— Half of that Stevens spend, $32 million, came from AIPAC's super PAC
— AIPAC's super PAC spent more than any…
El super PAC denominado United Democracy Project, netamente proisraelí, realizó un gasto récord para unas primarias demócratas, superando los 60 millones de dólares. Por su parte, El-Sayed, además de defender el «Medicare para todos», cuestionó sin descanso la ayuda militar prestada a Israel por Estados Unidos y el tipo de financiación que recibía del AIPAC su opositora. United Democracy Project invirtió más de 30 millones de dólares en publicidad y actividades de divulgación, según un artículo de The New York Times publicado el día de las elecciones. «Nos enfrentamos a toda una maquinaria», dijo El-Sayed sobre la monumental tarea a la que se enfrentaba. Lis Smith, estratega demócrata, calificó el resultado que se avecinaba como una «derrota verdaderamente catastrófica para los genios del AIPAC y del Democratic Senatorial Campaign Committee (DSCC)». Sin duda, es una derrota para el AIPAC como actor bipartidista. Queda por ver si redoblará la apuesta y volverá a perder frente a El-Sayed en noviembre, pero parece probable que se implique de nuevo. El hecho de que Stevens perdiera incluso con una ventaja tan enorme en el gasto, que corría de 9 a 1, dice mucho sobre la oposición de los votantes y las votantes demócratas al genocidio de Gaza y a la concesión de miles de millones de dólares de financiación procedente de Estados Unidos para que Israel cometa crímenes de guerra con armas estadounidenses. Sin duda, los anuncios publicitarios financiados por los grupos proisraelíes impulsaron a Stevens, pero no lograron superar a un electorado harto del gasto desmesurado y de las posturas políticas del AIPAC, que incitan al genocidio. Stevens, una candidata que afirmaba con entusiasmo que «Israel se me aparece en sueños», recibió el día de las elecciones su merecido de unos votantes, que sufren pesadillas por las decenas de miles de niños y niñas palestinos asesinados y mutilados por las fuerzas de ocupación israelíes a las que Stevens votó repetidamente en pro de que fueran armadas por Estados Unidos
“In the United States Congress, I will continue to fight for the people of Israel,” U.S. House Rep. Haley Stevens, D-Birmingham, said in Dec. 2023 at Hanukkah menorah lighting in Detroit. “Israel comes to me in my dreams. I see Israel’s future.”
— Niraj Warikoo (@nwarikoo) April 29, 2026
From livestream: pic.twitter.com/EHDmwyGUY1
¿Apoyará el AIPAC a un candidato republicano?
El AIPAC, que normalmente se limita a las primarias, bien podría ahora destinar sus recursos financieros a impulsar al excongresista Mike Rogers, el candidato republicano al Senado, una reliquia de la caza de brujas anticomunista y negacionista del genocidio de Gaza, en la contienda de noviembre. El grupo de presión afirma que se opondrá a la «agenda radical antiisraelí» de El-Sayed, lo que sugiere que se avecinan más gastos de cara a las elecciones generales de noviembre para impulsar a un candidato, que apoye la financiación del Estado del apartheid.
'AIPAC issued a statement on Wednesday saying they would oppose El-Sayed and “his radical anti-Israel agenda” in November’s election.'https://t.co/f3A2q7N9bK
— Shibley Telhami (@ShibleyTelhami) August 5, 2026
Patrick Dorton, portavoz del United Democracy Project, afirmó en declaraciones efectuadas a The New York Times antes de los resultados de la semana pasada, afirmó que «la comunidad proisraelí está motivada». Toda energía invertida en favor de las políticas genocidas del gobierno israelí se va a topar de frente con la enorme indignación de las bases del Partido Demócrata y de la población estadounidense en general ante los crímenes de guerra, que los votantes han visto cometer a Israel en Gaza con armas estadounidenses. Pero los Republicanos afirman de forma generalizada, que prefieren competir contra El-Sayed en lugar de contra Stevens, una candidata moderada y proisraelí, probablemente anticipando que pueden asegurarse la victoria con mensajes islamófobos y alarmismo racista. El super PAC de Dorton lleva contrarrestando el creciente apoyo del Partido Demócrata a los derechos de los palestinos desde que el grupo se involucró por primera vez en el ciclo electoral de 2022. Un análisis de The New York Times, basado en datos recopilados por la empresa de seguimiento de medios AdImpact, determinó que el super PAC del AIPAC «ha gastado más dinero en anuncios de televisión, radio y medios digitales en las elecciones federales durante los últimos tres ciclos electorales que cualquier otro grupo de interés especial no vinculado a un partido político».
Según los datos disponibles, la mayoría de los anuncios, 103 de 109, no mencionan a Israel en absoluto, lo que supone un reconocimiento implícito de que Israel y sus políticas son impopulares entre los votantes. El analista de encuestas de la CNN, Harry Enten, señaló a finales del mes pasado «cambios absolutamente enormes, gigantescos, cambios generacionales» en la forma en que se percibe a Israel en Estados Unidos. Destacó un cambio de 67 puntos negativos en la percepción favorable neta de Israel en los últimos ocho años, que ha pasado de +51 a -16. También citó encuestas que indican que el 55 por 100 de los estadounidenses cree que la ayuda militar a Israel debería reducirse o suspenderse.
“Israel is now seen negatively, and we're seeing it in poll after poll after poll.”
— Middle East Eye (@MiddleEastEye) July 25, 2026
CNN’s chief data analyst Harry Enten explains that recent survey data reveals “absolutely huge, mammoth changes” in public support for Israel across the general American electorate. pic.twitter.com/Z9vXngx74w
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y los presidentes estadounidenses Donald Trump y Joe Biden son quienes han provocado esa oleada de cambio con su malvada insistencia en las políticas genocidas impuestas en Gaza de las que ha sido testigo el mundo entero, incluida la opinión pública estadounidense, que ha recurrido a las redes sociales –y no a los grandes medios de comunicación– para ver muchos de los horrores producto de las mismas. El AIPAC está perdiendo terreno y alienando a los votantes, pero libra una batalla cada vez más desesperada y costosa, mientras que los defensores de la libertad y la igualdad de derechos de los palestinos ganan terreno y se hacen oír ante los representantes demócratas electos, que por fin están empezando a escuchar y a votar en cifras sin precedentes en contra del envío de armas a Israel. No obstante, a pesar de la presión de las bases del Partido Demócrata, casi la mitad de los electos demócratas de la Cámara de Representantes siguen apoyando el envío de armas a un Estado, que está perpetrando un genocidio en Gaza y propiciando la limpieza étnica en Cisjordania.
Jewish Voice for Peace Action, «la mayor organización judía que apoya a Palestina», como reza su presentación, celebró la victoria de El-Sayed en un comunicado de prensa, declarando que «el apoyo a la libertad palestina no solo es moralmente esencial, sino también el camino hacia la victoria para los candidatos». Beth Miller, directora política de Jewish Voice for Peace Action, calificó la victoria de El-Sayed de «terremoto político», añadiendo: «Los votantes de uno de los estados más decisivos para las elecciones presidenciales de 2028 (Michigan) acaban de enviar un mensaje claro: quieren candidatos, que luchen por las familias trabajadoras de nuestro país y que, al mismo tiempo, defiendan sin complejos la libertad del pueblo palestino. En esta legislatura, el AIPAC está siendo relegado al basurero de la historia». Quizá más importante de cara a las elecciones generales, en las que los votantes están empezando a tomar conciencia del coste moral y financiero del gasto militar estadounidense, es la percepción de que El-Sayed luchará «por financiar nuestras escuelas y hospitales aquí, en nuestro país, y no por enviar bombas para destruirlos en el extranjero», comentó Miller.
Se avecina una campaña sucia para las elecciones de medio mandato
La campaña ganadora, así como los votantes musulmanes y árabe-estadounidenses, que nunca habían celebrado un triunfo como este en unas primarias estatales, apenas tuvieron tiempo de regocijarse y reflexionar sobre la importancia de la victoria obtenida. El-Sayed es el primer musulmán en ganar unas primarias al Senado estadounidense tanto por el Partido Demócrata como por el Partido Republicano. La campaña sucia dirigida contra El-Sayed durante la campaña de las primarias se intensificó rápidamente con el anuncio de su victoria. Esos ataques procedieron tanto de Demócratas centristas como de Republicanos conservadores. Mientras que varios líderes demócratas a título individual se apresuraron a expresar su apoyo a El-Sayed, Third Way, una organización supuestamente moderada de centro-izquierda, que considera que el genocidio de Gaza no es un asunto tan urgente, anunció una campaña de 15 millones de dólares de aquí a 2028 para, «desacreditar el socialismo democrático», de acuerdo con la información proporcionada por The New York Times. Jonathan Cowan, presidente de Third Way, indicó que su grupo se está preparando para la «guerra».
Cowan calificó a los Democratic Socialists of America (DSA) de «peligro mortal» para los Demócratas, indicando, según informa The New York Times, que la nueva iniciativa «incluirá una investigación para recoger información exhaustiva a fin de desacreditar y debilitar a los DSA» , que «se centrará tanto en los socialistas democráticos orgullosos de serlo como en personas como el doctor El-Sayed, a quien ridiculizó por llevar a cabo la «estrategia evasiva de los DSA»: coquetear con los socialistas democráticos lo suficiente como para obtener su mano de obra organizativa y su apoyo, al tiempo que se mantiene lo suficientemente distante de ellos como para evitar la etiqueta explícita de socialista». El-Sayed tendrá que estar atento a su flanco centrista para ver si ese sector demócrata se une a su causa para hacer frente a las políticas de extrema derecha de políticos alineados con Trump, como Rogers, o si intenta socavar su figura, tal y como amenaza con hacer Third Way.
De repente, en el último año, los Demócratas tienen ante sí la perspectiva de contar no solo con uno, sino con dos políticos generacionales: El-Sayed en el Medio Oeste, si los votantes de Míchigan logran pasar página a la política de odio y discriminación de Trump, y el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, un socialista democrático de la Costa Este. Sin embargo, los centristas están quedando fuera de combate. Hay que plantear preguntas difíciles a los centristas del Partido Demócrata sobre por qué están dando pie a quienes albergan sentimientos antimusulmanes –y también opiniones antipalestinas– y por qué se empeñan en socavar a dos de los principales políticos jóvenes de 2026, que están llamando la atención de forma contundente sobre la conexión entre la financiación militar y las guerras en el extranjero, por un lado, y el deterioro de las escuelas y los hospitales en el país, por otro.
Trump, por su parte, no tardó en arremeter diciendo que El-Sayed es un «perdedor comunista, que odia a los judíos y a Israel». Es probable que este tipo de retórica y mentiras sobre el odio a los judíos continúen sin cesar durante los próximos tres meses. El senador republicano Ted Cruz (Texas) citó a un «experto en antiterrorismo», que había afirmado que «la candidatura de El-Sayed al Senado le preocupa». Según Cruz, el supuesto experto mencionó los «vínculos de El-Sayed con Emgage, organización de defensa cívica y política musulmána estadounidense, los estrechos vínculos de esta con el Council on American-Islamic Relations (CAIR), la mayor organización de defensa de los derechos civiles de la población musulmana en Estados Unidos, y los puestos directicos ocupados por su suegro en organizaciones vinculadas a los Hermanos Musulmanes». Cruz añadió a continuación que su «experto» le había «confirmado que los Hermanos Musulmanes colaboran con los Socialistas Demócratas de América». Ese experto, Kyle Shideler, adscrito al Center for Security Policy de Frank Gaffney, de extrema derecha, parece estar perfectamente de acuerdo con las masacres de civiles palestinos perpetradas por Israel.
A counterterrorism expert testified today that Abdul El-Sayed’s candidacy for Senate concerns him.
— Ted Cruz (@tedcruz) August 5, 2026
He cited El-Sayed’s ties to Emgage, its close ties to CAIR, and his father-in-law’s leadership roles in Muslim Brotherhood-linked organizations.
Then he confirmed the Muslim… pic.twitter.com/DV9Cqy6UZz
La ira y la islamofobia tras la histórica victorias cosechadas en estas primarias están a la orden del día. Jonathan Greenblatt, director de Anti-Defamation League (ADL), que ha atacado sin tregua al alcalde Mamdani desde su victoria el año pasado, afirmó indignado que «a lo largo de la campaña, la ADL ha denunciado al candidato Abdul El-Sayed por difundir enunciados antisemitas» y comentó que «seguiremos denunciando a los políticos y partidos, que trafican con el antisemitismo, que disfrazan la intolerancia bajo el pretexto de la justicia social».
Supporters of the Israeli genocide of the Palestinian people, like @JGreenblattADL, are going to continue to weaponize Jews and Jewish identity to falsely accuse genocide opponents of anti-Semitism. Utterly disgusting. https://t.co/jOxKBgbfpt
— Ali Abunimah (@AliAbunimah) August 5, 2026
El ataque de Greenblatt contra el El-Sayed está en la línea de la difamación que la actual congresista Haley Stevens lanzó contra su contrincante y candidato a finales del mes pasado, cuando tuiteó que «todo el mundo en Estados Unidos entiende que quieres echar la culpa de todos tus problemas a los judíos estadounidenses». La política puede ser un asunto desagradable, pero eso es una calumnia por la que Stevens debería disculparse. Parece poco probable que ello ocurra, ya que tras su derrota se limitó a decir, que «se ha acabado el tiempo de toda esta negatividad, esta maldad, todas esas cosas que fomentan la desunión», antes de pasar a promocionarse a sí misma como una «sionista demócrata». Hay motivos para estar básicamente seguros de que nada de lo que diga El-Sayed conmoverá a organizaciones como el AIPAC y la ADL, ya que están profundamente empeñadas en equiparar el rechazo a Israel como Estado étnico discriminatorio con el antisemitismo. No obstante, El-Sayed ha intentado dirigirse directamente a aquellos votantes judíos que todavía no le apoyan.
«El AIPAC e Israel no son lo mismo que el judaísmo y el pueblo judío. Amo el judaísmo y amo al pueblo judío», afirmó en mayo. Pero tachó «tonterías» la idea de ampliar «la definición de antisemitismo para incluir a un gobierno extranjero y a sus líderes». Los miembros de ese gobierno extranjero, por supuesto, son cómplices del genocidio perpetrado en Gaza y de la limpieza étnica aplicada en la Cisjordania ocupada. El miércoles 5 de julio El-Sayed subrayó: «A todas mis hermanas y hermanos de fe judía, o de cualquier otra fe, o sin fe alguna, quiero que sepáis que mi compromiso con vuestra seguridad –mi compromiso con la seguridad de los judíos– es el mismo compromiso que tengo con la seguridad de mis propias hijas».
NEW: Abdul El-Sayed addresses Jewish Michiganders after repeated accusations of anti-Semitism throughout his campaign:
— Fox News (@FoxNews) August 5, 2026
"I want to speak specifically to an issue that has been focused on in this race."
"To my Jewish American sisters and brothers... I want you to know that my… pic.twitter.com/R0ZQ8ECqEh
No se ejerce ninguna presión similar sobre Mike Rogers para que asegure a los palestino-estadounidenses, que respalda sus derechos y que no apoya los crímenes de guerra contra la población palestina en Gaza. Tales preguntas estarían más que justificadas dado su apoyo al envío de armamento a Israel. Y no puede olvidarse, por supuesto, el tipo de odio que resulta familiar para cualquiera que tenga siquiera un mínimo conocimiento del racismo desplegado contra la población afroamericana en Estados Unidos (por no hablar de la alarma racista lanzado por Netanyahu de que los ciudadanos palestinos de Israel estaban votando «en masa»), el tipo de odio, que no tiene reparos en declarar: «En una escena aterradora, los musulmanes están inundando los colegios electorales de Dearborn, Míchigan» y «¡no queremos que un “Abdul” entre en el Senado y promueva los intereses islamistas por encima de los de Estados Unidos!».
🚨 NOW: In a terrifying sight, Muslims are FLOODING the polls in Dearborn, Michigan — women are covering up as Sharia Law requires and they are likely voting for ABDUL EL SAYED (D) in the Senate primary
— Eric Daugherty (@EricLDaugh) August 4, 2026
Mike Rogers (R) MUST WIN AT ALL COSTS.
We do not want an "Abdul" to enter… pic.twitter.com/SqSzskqh6g
Rania Khalek, cuya organización BreakThrough News se enfrenta a una investigación macartista por parte del House Ways and Means Committee, que ha dictado una citación «exigiéndole la presentación de comunicaciones internas, registros financieros y otros extremos», destaca el doble rasero de gran parte de la cobertura informativa mostrado hasta la fecha y la enormidad del momento presente, que plantea la perspectiva de un candidato opuesto enérgicamente al genocidio antipalestino al que muchos políticos estadounidenses han dado luz verde. «Si Abdul gana, será un momento decisivo para los árabe-estadounidenses», escribe. «Tener un senador de Estados Unidos, que haga de su desafío a la maquinaria que permite y justifica el genocidio en Oriente Próximo una parte central de su política va más allá de la mera representación. Este hombre está dispuesto a enfrentarse al sistema, que ha asesinado y deshumanizado a nuestras comunidades durante generaciones. Es algo muy importante».
Has any journalist ever asked Haley Stevens:
— Zachary Foster (@_ZachFoster) August 4, 2026
How does your support for Apartheid Israel make Arab & Muslim Americans feel?
How does your support for Israel's genocide of the Palestinians in Gaza make Palestinian Americans feel?
How does your support for Israeli occupation of… https://t.co/Rklov8qpI2
Dos pasos adelante, uno atrás
Mientras tanto, en San Luis, las noticias no han sido tan positivas en las primarias demócratas para los votantes contrarios al genocidio. El congresista Wesley Bell derrotó fácilmente a Cori Bush, que intentaba recuperar su escaño en el Congreso después de que el AIPAC ayudara a aquel a ganar en 2024 gracias a los más de 8 millones de dólares desembolsados por un super PAC afiliado al grupo. El año pasado los servicios de seguridad maltrataron a los asistentes que cuestionaban las posturas antipalestinas de Bell en un acto público. La indignación generalizada de los votantes demócratas a escala nacional por las políticas de Israel no inclinó la balanza en San Luis, como sí lo ha hecho en otros lugares este año. La relativa facilidad de la victoria de Bell, aunque impulsada por al menos 2,1 millones de dólares en publicidad financiados por el United Democracy Project, pone de manifiesto la dificultad de derrocar a un político respaldado por el AIPAC una vez que se convierte en un cargo fuertemente respaldado por parte del aspirante a ocuparlo.
Tales revocaciones son difíciles, pero no imposibles. En Míchigan el socialista democrático Donavan McKinney logró una victoria por un estrecho margen frente al congresista demócrata Shri Thanedar, respaldado por el AIPAC. McKinney ha condenado las acciones de Israel como un genocidio, mientras que Thanedar ha aprovechado su mandato para votar a favor de enviar más armas estadounidenses a Israel. William Lawrence, cofundador del Sunrise Movement, un grupo de defensa del clima, también ganó las primarias demócratas al Congreso en Míchigan en una contienda a tres bandas. Lawrence fue el único candidato de la contienda, que calificó las acciones de Israel de genocidio y, en un mitin de campaña en la ciudad de Lansing junto a El-Sayed, pidió que «se dejara de armar a Israel». En general, el martes fue otro día positivo para los votantes movilizados para apoyar a candidatos que se pronuncian con valentía en contra del envío de armamento a Israel. Pero la verdadera prueba del éxito no llegará hasta noviembre. Hasta entonces, se ejercerá una enorme presión sobre El-Sayed para que se imponga en Míchigan y ayude a los Demócratas a recuperar el control del Senado estadounidense. Queda por ver con qué vigor le apoyarán sus recientes oponentes.
La mayor preocupación es hasta qué punto pueden llegar a ser despiadados y racistas los Republicanos y sus super PAC en sus esfuerzos por derrotar a El-Sayed. Muchos Demócratas tomarán nota, si el AIPAC participa en iniciativas intolerantes similares. El senador Jesse Helms, de Carolina del Norte, si hoy estuviera vivo, se regodearía ante un racismo tan descarado, si este se manifestara con fuerza en los próximos tres meses. Pero abordar la forma de apartheid practicada por Israel se ha pospuesto durante muchas décadas, mientras que entretanto Estados Unidos, al menos, tomaba medidas legales contra la crueldad de la discriminación del sistema racista de Jim Crow, para gran decepción de Helms y, en ocasiones, de Biden. Pocos líderes demócratas y todavía menos republicanos tienen hoy algo que decir sobre las diversas formas de apartheid, que asolan Cisjordania, la Franja de Gaza, los Altos del Golán y el propio Israel. Esperemos que los recientes vencedores de las primarias, de El-Sayed en Míchigan hasta Chris Rabb en Filadelfia, pasando por Darializa Ávila Chevalier y Claire Valdez en la ciudad de Nueva York y Melat Kiros en Denver, tengan algo que decir sobre el apartheid israelí si salen victoriosos este noviembre.
Raymond Geuss, «Hilary Clinton o la abyección del extremo centro», Grey Anderson, «Destruir al adversario para educar al electorado: de los usos electorales del lobby pro israelí en Estados Unidos», Ant/agón. Ariellle Angel, «Abandonando Sión: Entrevista a Arielle Angel, directora de Jewish Currents», Diario Red/ New Left Review 148. Daniel Finn, «Starmer vs. Corbyn: de los usos políticos del antisemitismo», El Salto.
Este artículo se ha publicado originalmente en The Electronic Intifada y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.